58 . Todo lo puedo, todo lo hago en favor de los hombres
27 de Febrero de 2014. Hora Santa de Reparación

[Señor, no soy digno de que hayas puesto tu mirada de misericordia en mi; no soy digno que hayas llamado a la criatura más miserable, más pecadora; no soy digno de que hayas pronunciado mi nombre y me hayas atraído al tabernáculo de tu Amor Divino. Tú sabes, Jesús, que a Ti solo te quiero amar; te he consagrado mi vida, estoy dispuesto a dejarlo todo por Ti. Traspasa, con los rayos de tu Amor Divino, los corazones más endurecidos a tu amor; atrae a los impíos, a los pecadores y muéstrales el océano infinito de Misericordia que hay en tu Sagrado Corazón.
Así como un día saliste a mi paso, me hablaste al oído y tus palabras me sedujeron, Señor, haz lo mismo con mis hermanos, con todos los hombres de esta tierra; no permitas que caiga en tentación; no permitas que te ofenda, que hiera tu Corazón.
Te has hecho el reo del amor y te has quedado en todos los Sagrarios del mundo para no dejarme huérfano, para no dejarnos solos, por eso en esta noche, te doy gracias, todo lo has hecho por mi, todo lo has hecho por nosotros.
¿De qué manera puedo pagarte por tu gesto de amor?]
Siendo bueno, viviendo de acuerdo a las enseñanzas que he dejado escritas en las Sagradas Escrituras, encarnando mi Evangelio, predicando mi Palabra a tiempo y a destiempo, siendo hijo de la luz, comportándote como un verdadero cristiano, como verdadera alma reparadora.
Ya sabes que quiero pedirte que vayas de lugar en lugar, y manifiéstales la misericordia, el raudal de amor que contiene mi Divino Corazón. No guardes el Apostolado de Reparación, es urgente que lo des a conocer; deja que te muestre el camino que te conduce al Cielo, mantente vigilante; ora, la oración te mantendrá en pie, te mantendrá con tus ojos abiertos para que no seas engañado ni seducido por las astucias de Satanás.
En esta noche, te pido que sanes las múltiples heridas de mi cuerpo Santísimo. El mundo yace en tinieblas y en oscuridad, los hombres se han sumido en un letargo pasmoso, me causan asombro, tristeza; porque mis palabras chocan en los corazones soberbios, no producen el efecto que deberían de producir.
En esta noche, regálame parte de tu sueño y haz una hora santa de reparación, y haré que tu oración suba como incienso ante la presencia de mi Padre Eterno.
[Haré lo que Tú me pidas, Señor; Tú sabes que te has convertido en mi única obsesión; te amo, mis pensamientos están puestos solo en Ti, mi corazón te pertenece.
Quiero postrar, a los pies de tu santa cruz, mis defectos, mis pecados; son tantos, Señor; cómo te he ofendido, cómo te he lastimado, pero me has dado la gran oportunidad de volver a Ti, de reconocerte como mi único Señor, como Dios creador de todo cuanto existe. No encuentro palabras para expresarte mi gratitud y mi cariño.
En esta noche, quiero reparar por mis pecados, los pecados del mundo entero; en esta noche, quiero darte todo el amor que no recibes de todas las criaturas; quiero reivindicarme de mi mal comportamiento, quiero entregarte mi vida como ofrenda eterna de mi amor. Haz conmigo lo que Tú quieras, dame la fuerza para sobrellevar el sufrimiento y la prueba que Tú decidas.]
Hijo, como alma reparadora, debes ser muy fiel a la Hora Santa; Hora Santa en la que verteré en tu corazón mi sangre preciosa para purificarte, para limpiar tu alma y darle el brillo de una estrella. Cada noche del jueves espero encontrarme contigo en la soledad del Sagrario para descargar en ti parte de mi sufrimiento. Estos coloquios de amor los deseo compartir con toda la humanidad. A todos los hombres los amo por igual, mi amor no tiene preferencias, mi amor no excluye, mi amor no pone condiciones.
En esta noche, adórame, alábame y repara por el abandono de los Sagrarios; siendo el mismo Dios, bajado del Cielo, permanezco solitario en la mayoría de los tabernáculos del mundo entero, por eso me valgo de ti para que la humanidad conozca de mi sufrimiento. Mis quejas y mis llamadas angustiosas van dirigidas a todos los hombres.
[Jesús, quiero darte alegría y contento; quiero suplir todo el amor que los hombres no te dan. Gracias te doy por esta experiencia de amor que me permites vivir en esta noche.
Has despertado en mi alma amor frenesí, amor incontrolable, amor que llena mi alma.
Perdóname, Señor, por no ser el mejor de tus hijos; perdona, Señor, la indiferencia e ingratitud de todos los hombres; perdón, Señor, porque ante tanto amor que prodigas a todas las criaturas, tan solo recibes desprecios en ingratitudes.
En esta noche, quiero adorarte en espíritu y en verdad, quiero embriagarme de amor con tus palabras.
Señor, suscita en el corazón de tus hijos: almas eucarísticas, almas reparadoras, almas que sepan abrazar el misterio de la santa cruz; suscita en el corazón de tus hijos: almas para que juntos aliviemos tus sufrimientos, mengüemos tu soledad en el Santísimo Sacramento.
¿Qué quieres de mí, amantísimo Jesús mío?
¿Qué quieres que haga a favor de todos los hombres?]
Inmólate en el madero de mi santa cruz, ofrécete como alma víctima de mi Sagrado Corazón, sé mi vocero en la tierra y no tengas temor en escribir todas las palabras que te hablo al corazón. Ve a todas las partes del mundo; la humanidad entera debe conocer mis manifestaciones de amor, por eso te he elegido a ti para que seas apóstol de la reparación; por lo tanto, este Diario Espiritual va destinado a todas las almas reparadoras y a las almas víctimas.
Me quiero valer de tu miseria, de tu nada; deja que la acción del Espíritu Santo fluya sobre ti con todo su esplendor y fuerza. Muchos pecadores volverán a Mí, muchos impíos serán arrancados de las garras del demonio, muchos ciegos espirituales recobrarán la luz, algunos ateos recuperarán la fe perdida.
Muchas veces te he manifestado que este Diario Espiritual es un gesto más de mi Misericordia Divina, por eso escribe y escribe, desgástate de amor por Mí.
[Jesús, amado mío, temo ser juzgado; temo que los hombres me tilden de loco.]
Eres loco de mi Amor Divino, has perdido la fascinación por las cosas del mundo, por eso plasma, escribe en el Diario Espiritual tus sentimientos, tus emociones, las palabras de amor que tienes para Mí. Lo que te debe importar es cumplir con mi Divina Voluntad, así heredarás una de mis moradas en el Reino de los cielos. Repara, porque no soy amado, porque soy cruelmente azotado por los pecados de los hombres; repara, porque soy reducido a la nada, parece ser que mi misterio eucarístico no ha sido suficiente muestra de mi amor y de mi Misericordia para todos los hombres; repara, muchos de mis hijos se han apartado de Mí, han dado rienda suelta a las apetencias de la carne, corren como caballos sin freno, sin brida; repara, los hombres están en alto riesgo de perderse, por eso la urgencia de la reparación, la urgencia de difundir este apostolado en naciones enteras, la urgencia de que todos los hombres vuelvan sus ojos y sus corazones a Mí.
En esta noche, dame todo el amor que los hombres no me dan; seca mis lágrimas, besa y adora mis sagradas llagas, recoge mi sangre preciosa profanada por todos los pecados de la humanidad, embriágate de amor con el amor de los amores.
Agustín, no tengas miedo en escribir tu nombre; te he elegido para que juntos salvemos muchas almas.
Así como te he rescatado, te he llamado por tu nombre, quiero rescatar a muchas almas que se hallan en pozos fangosos, como un día te encontrabas tú. Deja que imprima en tu corazón mi divino rostro maltratado, abofeteado por los pecados de los hombres.
Este Diario Espiritual es el regalo para toda la humanidad. No permitas que el demonio siembre en tu corazón turbación de espíritu, dudas, cansancio; sumérgete en lo profundo de mi Sagrado Corazón y descansa en Mí, abandónate en Mí y deja que sea Yo quien dirija tu vida.
Hijo, prometo bendecir particularmente a todas las almas que difundan y den a conocer este Diario Espiritual, porque es un auxilio divino que llevará a la conversión de corazón a muchos de mis hijos; no creas que esto será difícil de alcanzar, todo lo puedo, todo lo hago a favor de los hombres.
No me digas nada; solo mírame, admírame, contémplame, extasíate de amor por Mí.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
