
No lo sé, pero si sé quien piensa en tí.
Yo sé quién se abalanza sobre nuestra ventana
para darnos los buenos dias y estrecharnos contra su Corazón.
Amanece siempre, incluso un día de lluvia,
cuando estamos convencidos de que somos amados;
de que cada día estrenamos la capacidad de amar;
de que siempre tenemos oportunidad de hacer el bien.
Me dan pena los que cuando amanece,
se levantan con el corazón lleno de rutina.
Es tan alegre amanecer y convencerse
de que Dios irrumpe con fuerza cada mañana en nuestra vida...
Fuente: Francisco Cerro Chaves
