39 . Quiero rebosar tu corazón con el don de la fe
4 de Febrero de 2014. Pachacámac, Perú
[Estando en oración, escucho la voz del Señor que me dice:]
Hijo mío, ámame, dame toda la gloria que como Dios me merezco, mira el abandono en que me tienen los hombres; si los hombres verdaderamente comprendieran y creyeran en mi verdadera presencia en la Sagrada Eucaristía, no dudarían ni un minuto en llegar a Mí, por eso escucha mi clamor, ora y repara porque durante el día le suscito en el corazón de mis hijos la necesidad de silencio y de soledad, pero no escuchan mi voz, mis palabras caen al vacío.
Te necesito, a ti, como centinela del Santísimo Sacramento, centinela celoso y cuidadoso en prodigarme todo el amor y la adoración que no recibo de las criaturas. En este silencio celestial, eleva tu espíritu al Cielo, regocija tu alma, aquieta tu corazón.
¿Sabes, hijo mío? Pensando en ti y en toda la humanidad decidí quedarme en el tabernáculo de mi Amor Divino, he mostrado que mi Sagrado Corazón es un océano infinito de Misericordia.
Mi misterio eucarístico, mi misterio de amor es misterio que muchos no comprenden ni entienden; misterio que es tema de contradicción para los sabios, los letrados.
No guardes mis lecciones de amor, transmítelas al mundo entero; cuánto deseo que los hombres me reconozcan como el Amo y Señor de sus vidas; cuánto deseo que los hombres sientan necesidad de Dios; cuánto deseo que los hombres reparen las injurias y ultrajes a mi Corazón; que entronicen en sus hogares, empresas, colegios, universidades, la imagen de mi Sagrado Corazón para Yo reinar en sus vidas. Cuánto deseo que los hombres se conviertan de corazón, vuelvan sus ojos a Mí; cuánto deseo incrementar el número de almas reparadoras, que respondan a mis quejas amorosas.
Este Diario Espiritual ha de ser agua refrescante para las almas sedientas del agua viva, este Diario Espiritual ha de ser océano de Misericordia y de Paz Divina para las almas que no se sienten amadas en la tierra, este Diario Espiritual será alivio para las enfermedades espirituales; por lo tanto, sigue escribiendo, sigue trabajando para mi empresa, tú sólo eres un pequeño rayo de mi luz divina en la tierra.
Deja todo temor e inquietud, la turbación jamás proviene de Mí. Cuando estés ante el Sagrario haz silencio interior, purifica tu corazón con mi sangre preciosa y piensa solo en Mí; la calidad de la oración no se mide por la cantidad de palabras, la calidad de la oración la mido por la intención del corazón.
No necesito discursos elocuentes, necesito de todas las almas reparadoras: alabanza contemplativa, silencio, abandono excesivo en Mí, cumplimiento perfecto de la Divina Voluntad, ansias de poseer y alcanzar el Cielo.

FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
