148. Algunas características del hombre viejo
17 de junio de 2014.

Hijo, esta es la oportunidad para que te encuentres Conmigo, porque un Desierto de Amor en mi Sagrado Corazón, debe despertar en tu alma ávidos deseos de indagar, de conocer la ciencia del Cielo; ciencia que te hace santo, ciencia que habrá de llevarte a comportarte como un ángel descendido a la tierra.
Quiero despertar en ti amor por la adoración y reparación a mi Sagrado Corazón. Por eso, mantén tu espíritu dispuesto para recibir la Gracia Divina; no te cierres a la acción del Espíritu Santo, más bien deja que revolotee sobre ti, deja que te inflame con sus dones y carismas.
Para que un Desierto de Amor en mi Sagrado Corazón, produzca frutos abundantes en ti, debes estar receptivo a mi voz, a mis inspiraciones; debes limpiar y purificar tu corazón para poder entrar en ti y tomarlo como mi morada; debes salirte del ruido exterior, y de esta forma poder hablarte al oído; debes postrar a los pies de mi cruz tus preocupaciones, pensamientos que te distraigan, y sentimientos que te roben mis Gracias.
Para que un Desierto de Amor en mi Sagrado Corazón, eleve tu espíritu a la contemplación: haz silencio interior y deja que mis palabras calen en lo profundo de tu ser, aprópiate de ellas; proponte aplicarlas en tu vida y así emprender el camino a una transformación espiritual.
Este Desierto de Amor en mi Sagrado Corazón, es una oportunidad que propicio en ti, y tomes conciencia de si en verdad eres hijo de la luz o de las tinieblas, si caminas por las sendas del bien o del mal.
Hoy, pon tus obras en la balanza de mi Divino Corazón, y si hay algo por corregir y cambiar, no te desanimes, me tienes a Mí, que soy tu guía y director espiritual de tu alma. Aun, en medio de las vicisitudes que se te puedan presentar en tu caminar, no te detengas; ten en cuenta que la cruz es un medio que suelo utilizar para purificar tu alma.
Eleva tu mirada al Cielo, alábame y admírame, lo he creado para ti, lo he teñido de azul y lo he embellecido con astros luminosos, porque te amo.
Te pido que estés atento a esta otra lección de amor, porque debes ser perfecto, no puede haber mediocridad en ti, debes dejar a un lado la superficialidad y buscar cosas trascendentales que solidifiquen tu proyecto de vida. Has de saber que quiero llevarte a descubrir las riquezas insondables de mi Corazón, para enamorarte y seducirte, hacer de ti mi esclavo de amor dispuesto a atender y a cumplir a las órdenes de su amo.
Quiero hablarte de las características que identifican al hombre viejo, al hombre carnal, al hombre aferrado a las cosas del mundo:
1. Sus pensamientos y su corazón están fijos en lo trivial, en las cosas que finiquitan y mueren.
2. El pecado ha tomado asiento en su corazón, y le lleva a infringir mis leyes; su conducta deja mucho qué desear.
3. Ha caído en la fascinación de las cosas del mundo, y camina afanosamente tras la búsqueda del placer y del tener.
4. Su corazón está totalmente cerrado a mi presencia, el pecado le ha cegado y ensordecido.
5. Es frívolo e indiferente frente a las cosas de
Dios.
6. Los siete pecados capitales le han sumido en tremenda desolación, no hay paz en su corazón.
7. Se comporta peor que los paganos; se han asentado en su corazón falsos ídolos, falsos dioses.
8. El mundo lo ha separado de Mí, es el hijo pródigo que ha malgastado la herencia que le correspondía.
Estas características y muchas más, identifican a los hombres que andan por caminos distintos a los míos.
Y qué decir del hombre nuevo, del hombre que en medio de su miseria y de su nada, ha descubierto mi Luz Divina; y los destellos potentes de mi luz, le curaron de su ceguera espiritual. Ha comprendido que la vida sin Dios es caos, ruina; es como un panorama sombrío sin vegetación, sin aire, sin agua.
El hombre nuevo ha decidido romper con el mundo y ha optado por las cosas de Dios.
El hombre nuevo reconoce su miseria, la materia de que está hecho, y no se confía de sí mismo porque sabe que es débil y en cualquier momento puede caer.
El hombre nuevo ama, adora y repara mi Corazón porque ha entendido que muchas han sido las heridas, los latigazos que ha descargado sobre Mi; los pecados y las rebeldías a mis mandamientos, a mis leyes divinas.
El hombre nuevo siente la imperiosa necesidad de descubrirme, de encontrarse a solas Conmigo.
Por eso he llegado a ti por medio de este desierto de amor en mi Sagrado Corazón, para que aproveches el agua viva que brota de las fuentes insondables de mi Divino Corazón; para que firmes, en la presencia de los santos ángeles, un pacto de amor Conmigo, de no pertenecerle más al mundo y de caminar siempre en dirección hacia Mí.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
