151. Ora y pide por todos los consagrados del mundo
19 de junio de 2014.

[Durante la Santa Misa experimenté dolor. El Señor me hizo sentir el sufrimiento de su Sagrado Corazón, sufrimiento que le producen las almas que han sido llamadas a la vida consagrada y no han sabido responderle, no han perseverado en este bello camino de rosas y espinas.
No pude contener mis lágrimas; lloré, porque en lo profundo de mi corazón sentía soledad, abandono.
Y Jesús habló en lo profundo de mi Corazón y me dijo:]
Sufrimiento y dolor me producen las almas que han sido llamadas a la vida consagrada, y no supieron corresponder a mi gran amor, retrocedieron el camino andado. Estas almas deben reparar en vida por su infidelidad a mi llamada de amor.
Solo en Mí hallarán descanso, sosiego del alma y quietud del corazón.
Las almas que han sido predestinadas para la vida consagrada son almas que las formé, las entretejí en el vientre de sus madres, pero algunas de ellas me causan gran dolor, porque el mundo, la familia, los atrae más que mi amor, que mi compañía. Por eso, ora y pide por todos los consagrados del mundo entero; muchas veces el demonio se ensaña en ellos para minimizar sus fuerzas e intenta, por todos los medios, desviarlos del camino que los lleva a disfrutar de la herencia que les tengo prometida.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
