256. Manifiéstale a la humanidad que mi Corazón palpita en la Sagrada Hostia
18 de noviembre de 2014 .

[Aquí estoy, Señor, postrado a los pies de tu santo Tabernáculo esperando recibir de Ti, tu amor.
La agitación de mi corazón corta, por un momento, mi respiración; de nuevo los temores me asaltan, las dudas me golpean violentamente; necesito de Ti, ansío escuchar tu voz.
El silencio eleva mi espíritu, quisiera volar por la inmensidad del cielo azul y encontrarme Contigo.
Pero de algo si estoy seguro, amado Jesús, y es que estás vivo en el Sagrario; los latidos de tu Corazón compaginan perfectamente con la salmodia de los santos ángeles.
Quisiera partir de esta tierra a la eternidad, el mundo no me satisface; cuánto anhelo estar Contigo en una de las moradas de tu Reino.
Estoy cumpliendo con lo que me pediste esta mañana: plasmar por escrito el estado de mi alma.
Tú sabes, Señor, que temo herir tu Misericordiosísimo Corazón, por eso no pongo resistencia a tu pedido de amor. Sabes cuánto me cuesta escribir y, mucho más, manifestar mis sentimientos, mis emociones, nuestros encuentros y coloquios de amor; ahora sé que me llamarán loco; pero loco de amor por Ti, loco del Amor de los amores.
Úngeme con el poder de tu Santo Espíritu, para que todo lo que escriba provenga directamente de Ti; hay un gran miedo a equivocarme, creo que las dudas siempre permanecerán en mi.
Perdóname, amado mío, por mi torpeza e ignorancia; por no comprender aún, el misterio de la misión a la que me llamaste.]
Agustín: porque mi Sagrado Corazón es un océano infinito de Misericordia, te he llamado para que des a conocer al mundo El Apostolado de Reparación.
Los hombres corren velozmente al infierno, por eso mi designio divino es que promuevas esta espiritualidad de norte a sur, de oriente a occidente.
Es urgente debilitar las fuerzas de Satanás; muchos de mis hijos han caído en sus mentiras, se han apartado de Mí, ponen en alto riesgo la salvación de su alma.
El Diario Espiritual es otro instrumento, brotado desde lo profundo de mi sacratísimo Corazón, para convertir a infinidad de pecadores y hacer que vuelvan a Mí como hijos pródigos y juntos cantemos victoria. Espero de ti, disposición y entrega absoluta a la misión que te he llamado.
Ve de nación en nación y manifiéstale a la humanidad
Que mi Corazón palpita en la Sagrada Hostia, que estoy pidiendo reparación porque soy herido y ultrajado por los pecados de los hombres.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
