127. Ámame, alábame y no tengas miedo en abrazar la cruz
20 de mayo de 2014.

Escribe, haz silencio interior; necesito hablarte, manifestarle al mundo entero mi amor y mi Misericordia; necesito llevar las almas a una conversión perfecta y transformante, a la reparación de sus pecados, y al regreso hacia la casa del Padre eterno.
Escribe, porque muchos pecadores volverán a Mí, muchos impíos enderezarán sus sendas, sentirán dolor de haberme ofendido y llegarán a Mí como hijos pródigos, con lágrimas en los ojos, y de rodillas me pedirán perdón. Escribe, no puedes detenerte, continúa la marcha; este Diario Espiritual será dulce miel, bálsamo de paz que embriagará de amor el corazón de muchos de mis hijos.
Hoy adora mi Sagrado Corazón presente en la Hostia Consagrada, repara porque muchos hombres no han comprendido ni han ahondado en este misterio de amor. Hoy te pido que, con tu amor, suplas todo el amor que no he recibido de los hombres; me encuentro solitario y abandonado en la mayoría de los Sagrarios de la tierra, por eso, aseméjate a un cirio encendido; cirio que lentamente se va consumiendo; tú derrítete de amor por Mí.
Hoy permíteme que te hable en lo profundo de tu corazón; por medio de ti, le hablaré al mundo entero, eres solo miseria, por eso me valgo de ti, para mostrarle al mundo que soy el buen Pastor que va tras la oveja perdida. Hazte pequeño, considérate siempre el menor de todos; no te engrías, no te enorgullezcas, porque difícilmente soporto a los soberbios, a los orgullosos.
Hoy, ámame, alábame, y no tengas miedo en abrazar la cruz; bendita cruz en la que ofrendé mi vida y me hice caudillo de amor por la salvación de todos los hombres; bendita cruz que me propició los sufrimientos más aterradores, que ninguno en la tierra podría soportar; bendita cruz en la que exhalé mi último suspiro.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
