123. No temas, serás capaz de llevar el peso de la cruz
18 de mayo de 2014.

[Jesús, aquí estoy en tu presencia Eucarística que invade mi corazón de tu paz, y cautiva mis sentidos de amor; aquí estoy fatigado, con algunos sufrimientos morales, espirituales y físicos. Pero ¿ qué es esto? Nada, en comparación a la dicha y la alegría que se debe experimentar en el Cielo. Tú sabes Jesús mío que en mi corazón hay miedos, que temo fallarte, me has dado tanto y yo a ti te he correspondido muy poco. Gracias, te doy, por la oportunidad que me das, en este día, de sacar de mi corazón mis preocupaciones para desahogarme en Ti. Tú sabes lo mucho que me cuesta escribir en este Diario Espiritual mis propios sentimientos, emociones, aquellas situaciones particulares de mi vida; perdóname, Señor mío, porque me ha faltado mayor docilidad y disponibilidad para responder con generosidad a tu llamada; y desde hoy, con tu ayuda, me haré el firme propósito de dejar por escrito algunos secretos que guardo en mi corazón, algunas experiencias de amor que me permites vivir Contigo, siempre y cuando sea para mayor gloria y honra Tuya.
Hoy, déjame perderme en el tiempo y en el espacio; solo Tú me bastas para ser feliz, solo Tú colmas y rebosas la medida de mi corazón, solo Tú has de ser la única razón de mi vivir. Te entrego todas las inquietudes que exaltan mi corazón, sé que muchas cosas Tú las permites, pero hazme fuerte, porque siento que lentamente voy perdiendo mis fuerzas, cuando sé que aún mi misión en la tierra no ha terminado. ¡Ah! Perdóname por no ser plenamente dócil a tu acción divina, perdóname por ser como soy.]
Agustín, te estaba esperando; este es el momento para que saques todos los agobios de tu corazón, este es el momento para que descanses en Mí. No temas, serás capaz de llevar el peso de la cruz; no eres tú el que construyes mi obra; soy Yo quien sacó adelante este proyecto de amor. No te avergüences, no ocultes nada; aun tu miseria y tu nada ayudarán a muchas almas a convertirse de corazón y volver sus ojos a Mí. No ocultes nada, escribe sin omitir ningún detalle de nuestros coloquios y encuentros de amor; aun, aquellos días de tristeza y de incertidumbre, porque este Diario Espiritual edificará la vida de muchos de mis hijos. Hoy no entiendes nada, el día que estés cara a cara Conmigo en el tribunal de mi Divina Justicia lo comprenderás todo, por eso no te detengas; permanece atento y vigilante porque el demonio te puede entretener en cosas aparentemente buenas y santas. Eres lápiz desgastado, de punta roma, entre mis manos. ¿Qué debes hacer? Escribir, plasmar en el papel tus sentimientos y dar a conocer, al mundo entero, esta aventura de amor.
[Jesús, ensueño de mis ojos, atracción de mi corazón, quiero corresponderte con amor; perdóname por mi obstinación y dureza de corazón; desde hoy, me apropiaré de la tarea que me has encomendado. Yo sé que por algún instante mi orgullo y mi soberbia se apoderan de mí; humíllame, porque solo a Ti se debe dar la gloria y la honra.
Hoy quiero dejar por escrito esta promesa: no omitir nada, absolutamente nada de las gracias celestiales que Tú me permites vivir.]
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
