133. Busca el silencio y te harás sabio
24 de mayo de 2014.

Mi Divino Corazón es un horno ardiente de amor, horno que calcina y hace cenizas las imperfecciones de las almas que se acercan a Mí con espíritu de fe y de esperanza.
Hoy, déjate amar por Mí; no sufras más por el rechazo de los hombres; mi amor por ti es único, verdadero; mi amor por ti excede toda medida.
Continúa con la tarea que te he asignado; todo trabajo que hagas, hazlo a la perfección; piensa únicamente en ofrecerme gloria y honor porque soy el Amo y Señor de tu vida.
El amor es alivio para el corazón herido, el amor es alivio y medicina para el alma enferma. Cómo me complazco cuando las almas religiosas se aman entre sí y se respetan entre ellas mismas, cómo me complazco cuando las almas viven el mandamiento del amor.
Humíllate en mi presencia, considérate nada, considera las cosas del mundo como estiércol; aspira alcanzar el nivel más alto de la perfección en tu vida.
Hijo, aplica en tu vida esas lecciones de amor, no hablo por hablar, quiero mostrar a todos los hombres los tesoros escondidos que contiene mi Sagrado Corazón.
Aparta tu espíritu del bullicio, del ruido; busca el silencio y te harás sabio, busca el silencio y encontrarás la paz que tanto ansías, busca el silencio y tu corazón descansará en Mí.
Saca el máximo provecho de las pruebas, no reniegues de la cruz. El sufrimiento es necesario para purificar tu alma, el sufrimiento es llave de oro que te abre las puertas de mi Divino Corazón.
¿Qué busco con este Diario Espiritual? Llevar a las almas por el camino de la ascética y de la mística, mostrarles la puerta angosta que adentra al Cielo, manifestarles las dulzuras de mi Sagrado Corazón.
Si supieras el bien que producirá a las almas este Diario Espiritual, mantendrías siempre tus oídos abiertos a mi voz, tu corazón permanecería siempre dispuesto a recibirme.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
