145. En Mí lo tienes todo, absolutamente todo
14 de junio de 2014.

[Jesús, tu amor es incomparable, tu amor sana las heridas de mi corazón, tu amor restaura mi vida.
¡Oh Señor! En este día, quiero darte las gracias porque me llamaste, me hablaste al oído, y tus palabras me eclipsaron de amor, tus palabras aceleraron los latidos de mi corazón, porque por fin he experimentado tu paz, y no me cansaré de manifestarte mi amor.
Y hoy quiero consagrarme de nuevo a Ti; hoy de nuevo, quiero firmar un pacto de amor Contigo, servirte por toda una eternidad. Quiero ser alma reparadora, ya no quiero herirte más, porque innumerables veces te maltraté, te lastimé; qué equivocado estaba Señor, buscaba la felicidad en las cosas del mundo, mi corazón estaba abierto para el placer, mis ojos se posaban en lo trivial, en lo caduco, y el mundo me separó de Ti.
Pero hoy puedo decir que tu Corazón sobreabunda en Misericordia, que eres el Médico Divino que me ha sanado de mis enfermedades espirituales.
Hoy puedo decir que me he encontrado Contigo, he descubierto el verdadero amor.]
Bien lo has dicho: has descubierto el verdadero amor; amor que no puedes comparar con el amor de las criaturas, amor que rebosa tu corazón, amor que exalta tu espíritu de gozo y de júbilo. Hoy puedes decir: "he descubierto el gran tesoro, la perla de cuantiosa suma"; hoy puedes decir: "por fin he encontrado sentido en mi vida". Pero cultiva todas las gracias que estoy derramando sobre ti, son tantas, por eso ámame en plenitud, ámame con amor desbordado, y no ocultes frente a los ojos de los hombres, nuestro amor.
[Y cómo ocultarlo, Señor, cuando has sido Tú el que me ha sanado de mi sordera y ceguera espiritual, cuando has sido Tú el que ha enderezado mi camino.]
He sido Yo, el que te ha mostrado un mundo distinto, un mundo nuevo; he sido Yo, el que te ha sacado de un pozo fangoso de aguas putrefactas, por eso no te detengas, camina en dirección hacia el Cielo; no importa que te falte mucho camino por recorrer; vale la pena las fatigas, el cansancio; vale la pena cargar con amor la cruz de cada día, vale la pena aceptar con agrado la prueba, porque, aun, pareciéndote que las cosas no tienen remedio, que no hay solución a tus problemas, comprenderás y entenderás que en Mí lo tienes todo, absolutamente todo.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
