173. Algunos consejos para que alcances la perfección y la virtud
12 de julio de 2014.

Un día más, hijo mío, que quiero abrazarte; un día más que quiero mostrarte un camino espléndido; camino con muchas rosas y espinas, pero esto no te debe importar.
Tu única obsesión ha de ser la salvación de tu alma. Tu único objetivo ha de ser la santidad.
Anda siempre por el camino angosto que te lleva al Cielo; evita la ociosidad, evita las conversaciones inútiles, banales. Sé profundo en tu hablar; que cada palabra que salga de tus labios y de tu corazón, sea como flecha de amor que penetre en el corazón de tus hermanos.
Hoy, hijo amado de mi Sagrado Corazón, quiero que continúes en actitud de silencio y de oración, para que mis palabras impregnen todo tu ser y obtengas la paz, el equilibrio emocional; obtengas descanso en tu espíritu.
Quiero que tomes muy en serio, cada una de las lecciones de amor escritas en este Diario Espiritual.
¿Qué busco en las almas? Perfección. ¿Qué busco en las almas? Reparación a las ofensas y ultrajes que recibo de muchos de mis hijos; porque no soy amado, no soy aceptado por todos los hombres.
Anda ligero de equipaje y lanza las redes vivas de mi Amor Divino en alta mar, para que pesques muchas almas.
Necesito almas reparadoras que abracen mi cruz y sean como pararrayos en la tierra.
Deja tus miedos, camina con paso firme; recuerda que te llevo guardado y escondido en la herida abierta de mi sagrado costado. No omitas ninguna de las palabras que te hablo al corazón.
Estas palabras servirán para edificar la vida de muchos de mis hijos, estas palabras servirán de soporte y estandarte para tantos que caminan tambaleantes por el mundo.
Agustín, deja que el Espíritu Santo fluya sobre ti con todo su esplendor, y continúa con la misión que te he conferido: difundir el Apostolado de Reparación por el mundo entero, constituir una legión de almas reparadoras, que reparen con su vida de santidad las ofensas a mi Corazón herido y sangrante por los pecados de los hombres. Un alma reparadora hace la mejor de las reparaciones: conversión de corazón, conversión perfecta y transformante.
Hoy quiero darte algunos consejos para que alcances la perfección y la virtud:
1. Aléjate de las cosas del mundo, no te acerques al fuego porque te quemarás; desconfía de ti mismo, eres débil, eres como un niño que apenas empieza a dar sus primeros pasos.
2. Busca el consejo de los sabios y prudentes.
3. Alimenta tu espíritu con la oración y los Sacramentos.
4. Busca en todo hacer mi Divina Voluntad.
5. Haz resoluciones en tu vida, propósitos serios de cambio.
6. Jamás te justifiques en tus debilidades; en Mí hallarás la fuerza que necesitas para vencer al demonio y resistir a la tentación.
7. Busca espacios de silencio y encuentros a solas Conmigo en el Sagrario. Allí te hablaré en lo profundo de tu corazón, y experimentarás mi Amor y mi Misericordia. Acicala tu vida interior con la penitencia y la mortificación; son medios necesarios para que domines tu carácter, domines tu propia voluntad.
8. Reza el Rosario, fue la oración más querida por los santos que hoy gozan de mi presencia en el Reino de los cielos.
9. No huyas al sufrimiento, el sufrimiento es necesario para purificar tu corazón; darle brillo a tu alma y agilidad a tu espíritu.
10. Camina siempre en dirección hacia Mi, no te desvíes ni a derecha ni a izquierda.
11. Mantente vigilante, porque no sabes en qué momento puede llegar a ti, el diablo disfrazado de ángel para engañarte, seducirte.
12. Medita en los misterios de mi sagrada pasión, no te dejes robar esta gracia divina.
13. No te inmiscuyas en los asuntos del mundo, el mundo ha llevado a la perdición a infinidad de almas.
14. Busca la santidad en el cumplimiento perfecto de tus obligaciones de estado.
15. Predica con tu testimonio de vida; muchas veces esta predicación cala, con mayor facilidad, en el corazón de los hombres, que utilizar lenguajes espléndidos; porque lamentablemente algunas palabras se las lleva viento.
16. Cuando estés ante el sagrario debes permanecer con tu espíritu recogido, tus sentidos abstraídos solo en Mí.
17. Lleva contigo la Palabra de Dios, proponte encarnar el Evangelio.
18. Sé obediente a mis leyes divinas, a los mandamientos de la Santa Madre Iglesia; no entres en discusiones inútiles, no te dejes guiar por tu propio parecer.
19. No busques los primeros puestos, sé humilde; pasa desapercibido frente a los ojos del mundo, que todo lo que hagas sea para dar gloria y honra a mi Santo Nombre.
20. Evita contristar mi Divino Corazón; proponte reparar desde este mismo instante, tus pecados, tus debilidades.
21. Aléjate de las conversaciones que puedan llevarte a la tentación, evita el ruido.
22. Piensa en Mí a cada instante y haz de tu vida, un acto continuo de inmolación y reparación.
23. Evita amistades peligrosas, porque ciertas amistades matan el alma.
24. Habla de Mí a cada instante y en todo lugar; no le ocultes a nadie la creencia que tienes en Mí. La fe es un gran regalo descendido del Cielo que se ha plantado en tu corazón, y habrá de germinar hasta producir frutos abundantes.
25. No pienses tanto en tu pasado; hoy eres criatura nueva, has conocido de Mí. Ya has probado la hiel amarga del pecado, por lo tanto, busca la santidad; busca los medios para que crezcas en la virtud.
26. Evita caer en la ociosidad, recuerda que la pereza es la madre de todos los vicios.
27. Jamás hables de ti; elogia, más bien, a tus hermanos; resalta sus virtudes, sus cualidades.
28. Evita la palabrería, serena tu espíritu por medio de la oración.
Hijo, estos son algunos consejos que te doy en este día; guárdalos como perlas preciosas en lo profundo de tu corazón; medita en ellos, vívelos.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
