218. Busca alcanzar todos los medios que te lleven al crecimiento espiritual, a la santidad
12 de Septiembre de 2014.

Hijo, en este día sumérgete en lo profundo de mi Corazón; la llama de mi Amor Divino arderá en ti, y tus pecados, todas tus debilidades las convertiré en cenizas; porque nada imperfecto debe haber en ti, por eso busca la santidad, busca alcanzar todos los medios que te lleven al crecimiento espiritual.
Te pongo como modelo las virtudes de mi Sagrado Corazón, las virtudes de mi Madre, las virtudes de San José.
No dejes que el enemigo trabaje en ti de manera solapada, te destruya o, peor aún, te arranque de mis brazos paternales cuando Yo todo lo he hecho por ti. Hoy, renueva tu voto de víctima y déjame descargar en ti parte de mi sufrimiento; bebe, un poco, del cáliz de mi amargura.
¿Sabes, hijo mío? Algunas ovejas de mi rebaño se han dejado desviar de mi camino, ya no beben en las fuentes del agua viva, se alimentan del alimento perecedero y han despreciado el alimento que les da salvación y vida eterna.
¿Sabes, hijo mío? Son muchos los motivos por los que debes reparar; la ignominia, la maldad de los hombres me han llevado a una nueva crucifixión. Hoy entrégame, también, tus luchas interiores, tus batallas espirituales; no tengas miedo a las asechanzas del demonio; él no podrá ocasionarte ningún daño, no lo permitiré. Te necesito como soldado valiente en medio de la guerra, te necesito atrincherado en la llaga abierta de mi costado; el manto de mi Misericordia Divina ha sido extendido sobre ti y sobre todas las almas reparadoras; el manto de mi Misericordia Divina ha sido extendido sobre todas las almas víctimas, las almas reparadoras; el manto de mi Misericordia Divina ha sido extendido sobre todas las almas sedientas de mi Palabra y ansiosas de habitar en una de las moradas del Reino de los cielos.
No tengas miedo, ve a mi santo tabernáculo; allí, traspasaré tu corazón con los rayos de mi luz divina; allí, te fortaleceré y te daré la fuerza que necesitas para que derrotes al adversario. Ve a mi santo tabernáculo, allí, podrás descansar en Mí; allí, podrás beber algunas gotas de mi sangre preciosa que brota de mis heridas, te purificaré, te liberaré, haré de ti criatura nueva.
Hoy dime que me amas, hoy dime que estas decidido a entregarme tu vida como holocausto de amor; hoy dime que estás dispuesto a cargar con el peso de la cruz de cada día, hasta llegar a las últimas consecuencias: martirio de amor. Hoy dime que te consagrarás a mi Sagrado Corazón y llevarás a muchos de mis hijos por el camino de la reparación; el mundo yace en tinieblas y en oscuridad; necesito mensajeros de la Buena Nueva, heraldos de mi Evangelio; necesito almas reparadoras que contribuyan al reinado de mi Sagrado Corazón en toda criatura.
Te bendigo y te ánimo, para que continúes el camino angosto y pedregoso que te lleva al encuentro personal Conmigo.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
