209. Hoy, experimenta mi Amor y mi Misericordia
22 de Agosto de 2014.

Hijo mío, hoy experimenta mi Amor y mi Misericordia; hoy embriaga tus sentidos y sumérgete en mi Divino Corazón, para que obtengas la fuerza que necesitas para continuar la marcha.
Si quieres verdaderamente vivir un desierto de amor, en mi Sagrado Corazón, haz lo que te pido: haz silencio interior y exterior, sumerge tu espíritu en contemplación y te mostraré los misterios divinos que suelo revelar a las almas sencillas, a los que tienen corazón de niño.
Si quieres vivir verdaderamente un desierto de amor, en mi Sagrado Corazón, desconéctate del mundo por unas horas; postra a los pies de mi cruz tus preocupaciones; tus miedos, tus dudas, todo lo que tú eres.
Si quieres vivir un verdadero desierto de amor, en mi Sagrado Corazón, deja que mi voz penetre en tu interior y te embriagues de amor; mis palabras despertarán en ti, sed de Dios, amor inexplicable por la cruz; mis palabras despertarán en ti, profundos deseos de alcanzar la perfección y la virtud.
Si quieres vivir un verdadero desierto de amor, en mi Sagrado Corazón, búscame en la soledad de mi santo tabernáculo; allí, me encontrarás; allí, te deleitarás Conmigo; allí, podrás hablar Conmigo y podrás contarme tus aflicciones y angustias; allí, te sentirás renovado, transformado; porque el Sagrario es el tabor en el que tu espíritu resplandecerá con mi luz celestial.
Si quieres vivir un verdadero desierto de amor en mi Sagrado Corazón, sé dócil a mis inspiraciones, pero ten cuidado: que tus emociones y tu imaginación no jueguen contigo. Una cosa son mis inspiraciones divinas, otra cosa es tu sentir.
¡Ah! Como tantas almas han caído en este error, Por eso, te pido discernimiento para que encuentres la verdad, para que no caigas en la ilusión, en el espejismo. Pero, ten en cuenta que estoy vivo; los latidos de mi Sagrado Corazón palpitan de amor en la Hostia Consagrada; ten en cuenta que este Diario Espiritual lo he escrito para ti, porque mi amor por ti es eterno.
Debo despertar a las almas, debo encausarlas por el camino del bien, debo abrirles sus ojos; porque el pecado, a muchas de ellas, las tiene anestesiadas. Hijo, te hablo a ti, tú que, en este mismo instante, escuchas mi voz por medio de este Diario Espiritual; tú que, en este mismo instante, sientes que mis palabras van dirigidas a ti: ¿Por qué caes en fatigas y preocupaciones inútiles? ¿Por qué te adelantas al futuro? Por qué supones cosas cuando soy Yo el que dispongo de ti, cuando soy Yo el que tiene trazado un proyecto de amor en tu vida. ¿Por qué te haces tantas preguntas? Muchas de ellas son preguntas capciosas cuando todo te lo responderé en mi tiempo, cuando soy tu Padre que cuida y siempre cuidará de ti; si tuvieras fe, te concedería la gracia de pasar por en medio de las llamas y no te quemarás; si tuvieras fe, te concedería la gracia de caminar sobre las aguas y no te ahogarás; si tuvieras fe, te concedería la gracia de mover montañas. Sólo aprende a confiar inmensamente en Mí y, de esta manera, lo obtendrás todo. No te atrevas a sugerirme la solución a tus problemas, no me ates; déjame actuar libremente en tu vida; solo vive de acuerdo a mi divina voluntad. ¿Cómo voy a permitir que algo malo te suceda?
¿Cómo voy a permitir que te pierdas cuando he muerto en una cruz por ti, cuando me deje encontrar a la mitad de tu camino? Porque, si no hubiera salido a tu paso estarías en el abismo de la perdición, te comportarías como si fueras pagano.
¿Cómo no estar pendiente de ti? Si has sido generoso en responderme, si no vacilaste al caminar tras de Mí, o aun en medio de tu vacilación, me he glorificado en ti; porque sé que algunas veces tienes comportamiento de niño.
Hoy, entrégame tu vida; entrégame todo lo que tú eres, que te conozco muy bien; entrégame tu historia, historia que tengo registrada en el libro de tu vida con pormenores de detalles.
Hoy no te puedes ir de este desierto de amor, en mi Sagrado Corazón, sin haber firmado algunos compromisos; compromisos que pondrás a los pies de la imagen de mi Sagrado Corazón para Yo recordártelos, para Yo hablarte al corazón y motivarte.
No te puedes ir de este desierto de amor, en mi Sagrado Corazón, sin haber firmado un pacto de amor; pacto en el que estarás obligado sólo a amarme. ¿Será que te pido mucho en este día?
Sólo te pido que me ames, sólo te pido que te encuentres Conmigo en el Sagrario; solo te pido que pienses en Mí durante el día y te encomiendes a mi protección en la noche, cuando ya estás buscando el reposo, el descanso.
Solo te pido que, al abrir tus ojos en la mañana, Yo sea tu primer pensamiento; solo te pido que mientras vas por la calle pienses en Mí, y si pasas por un templo entra, por unos minutos, y salúdame; solo te pido que si estas enfermo aceptes la corona del sufrimiento como mi regalo; solo te pido que si sientes que ya no puedes más, te reconfortes en Mí y me sientas siempre a tu lado; solo te pido recibir de ti amor perfecto, amor sin condiciones; solo te pido que me ofrezcas los latidos de tu corazón como himnos de adoración, y que tu vida sea un acto continuo de reparación; solo te pido que cargues con amor la cruz de cada día sin cuestionamientos, sin renegar; solo te pido que me abras un espacio en tu corazón y me dejes entrar, porque las puertas de muchos corazones se hayan cerradas a mi amor; solo te pido que te dejes llevar Conmigo a las bodas del Cordero, solo te pido que Yo sea la única razón de tu existir porque quiero convertirme en una dulce y tierna obsesión.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
