12. Déjame hacerte más vulnerable a mi Amor
Un día más en que mi mirada amorosa se posa sobre ti, un día más de nuestro encuentro de amor.
Déjame tocar con mis manos santísimas tu corazón para hacerlo más puro, más inocente, más brillante que el sol. Allí se acunan los sentimientos y las emociones; allí se anida Jesús, si tú le abres las puertas de par en par y permites que El sea el Señor de tu vida.
Déjame que te muestre el camino adornado con las más hermosas de las rosas, y de variadas especies y perfumes; es un camino angosto, pedregoso.
Algunas veces las espinas de las rosas se clavarán en tu corazón, pero no te desesperes ni te inquietes, Yo misma aplacaré la tormenta y el viento suave de mi presencia maternal soplará sobre ti.
Yo misma te alentaré a cargar la cruz y te enseñaré la manera de unir tus sufrimientos a la pasión de Cristo. Yo misma te abriré brechas y cortaré las malezas del camino, para que no tengas ningún temor en dirigir tus pasos hacia la patria eterna.
Déjame, alma reparadora, hacerte más vulnerable a mi amor.
Si supieras cuánto te amo, llorarías de alegría, saltarías de júbilo, correrías y jugarías como los niños.
Si supieras cuánto te amo, rezarías más Rosarios, harías más sacrificios y penitencias con el fin de reparar las injurias al Sagrado Corazón de Jesús y las blasfemias a mi Inmaculado Corazón.
Si supieras cuánto te amo, vivirías solo para el Señor, lo llevarías en lo profundo de tu corazón como el tesoro más grande que pueda existir en el mundo, te sentirías feliz de ser militante de Cristo.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores

