24. Pide por todos los que se han encomendado a tus oraciones

Hijo, si te arrodillas ante Dios serás grande, serás tratado con benevolencia, obtendrás el perdón de tus pecados y serás libre. Si te arrodillas ante Dios serás arropado por el manto de la Divina Misericordia y no volverás a sentir frío, ni escasez.
Hoy que has venido a tributarme un pequeño homenaje por medio de la Hora de María, quiero amarte al sacrificio, porque es necesario que domines tu voluntad y des fin a las apetencias de la carne. El sacrificio embellece tu corazón y lo hace más atractivo para el Señor; los defectos morirán en ti, crecerás en la virtud. El sacrificio es otra manera de reparación, porque, de una u otra forma, has ofendido el Corazón de Jesús. El sacrificio derrite mi Inmaculado Corazón de amor, hace que corra presurosa ante el tribunal de mi Hijo y ruegue por ti.
Pide por todos los que se han encomendado a tus oraciones; tu oración no puede ser una oración egoísta, ten en cuenta las necesidades ajenas para que seas grandemente bendecido por Dios.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
