17. Haz el propósito de amarme y hacerme amar
Hijo, ponte en mi presencia y reza el Rosario, es la mejor manera de unirte a mi Inmaculado Corazón, para Yo enriquecerte con un sinnúmero de gracias.
Has sido dócil a mi llamada de amor y has respondido libremente, porque sabes que no te irás con tus manos vacías, porque te entrego las llaves del Corazón de Jesús para que entres en él y obtengas la paz que tanto ansías; para que bebas del agua viva y calmes la sed de infinito, de vida eterna.
Haz un propósito: amarme y hacerme amar, mostrarles a los hombres que soy el camino más corto y directo de encuentro con Jesús.
Regocíjate, porque te miro con beneplácito, tu oración la tomo con cariño de Madre. Las intenciones de tu corazón las postro a los pies de Jesús crucificado y le suplico que se apiade de ti, que te conceda los favores que necesitas para que alcances la salvación.
En este momento pregúntate: ¿Cómo está tu vida ante los ojos de Dios? ¿Qué situaciones te separan de Él? ¿Qué cosas debes poner en orden, de acuerdo con su Evangelio?
Quiero trenzar una corona de rosas con todas las Ave Marías que tú rezas, para el día en que termine tu misión en la tierra y ceñírtela en tu cabeza.
Alma reparadora, refúgiate en mi Inmaculado Corazón para llevarme tu intranquilidad, curar tu nerviosismo e infundir en ti una excesiva confianza en la Misericordia de Dios.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores

