104. Llora tus pecados, arrepiéntete de corazón y lucha con tesón por la salvación de tu alma
17 de abril de 2014. Jueves Santo

Hijo, quiero pedirte que abras tus ojos y me contemples en el huerto de los Olivos, en el Getsemaní de mi gran sufrimiento.
Acompáñame en mi soledad, noche en que me preparo para padecer los sufrimientos más acérrimos de mi Sagrada Pasión; noche en que los mismos ángeles quedarán atónitos ante mi dolor; noche en que exudaré Sangre preciosa para bañar al mundo entero, para limpiar de todas las inmundicias el corazón y el alma de cada uno de mis hijos.
En esta noche, para que puedas unirte a este misterio que trae consigo Misericordia y Gracia Divina, silencia tu interior y medita en cada una de mis palabras, medita en cada uno de mis lamentos divinos; porque tengo muchas cosas para decirte, debo inspirar en tu corazón ardientes deseos de cambio, búsqueda insaciable de santidad, alejamiento completo de las cosas del mundo.
Únete a mi dolor y pídeme que te haga partícipe de una parte de mi acérrimo sufrimiento.
[Veo a Jesús de rodilla, viste una túnica blanca. lleva puesto sobre su cabeza un manto morado oscuro; tiene su cabeza inclinada y tiene sus manos puestas sobre su Corazón, sobre su pecho. Escucho sus sollozos y veo que algunas lágrimas caen al suelo, luego extiende sus manos al Cielo y su voz, cargada de dolor y de sufrimiento, me habla al corazón y dice:]
Hijo, pronto seré maltratado, golpeado, abofeteado; pronto pasaré de tribunal en tribunal para ser ajusticiado y condenado a muerte. Dentro de poco llegará Judas Iscariote, discípulo que caminó tras mis huellas de sandalias desgastadas, discípulo que sintió vibrar su corazón ante mi llamada, discípulo que se unió al grupo de los doce, pero abrió puertas a la tentación y Satanás empezó a seducirle e hizo estragos en su vida.
Gran dolor invade mi alma, porque uno de los míos me dará un beso traidor, me venderá como mercancía de gran precio, uno de los míos me entregará como reo de muerte.
Interioriza mis palabras porque estás llamado a vivir en fidelidad, a dar tu vida si fuese posible por Mí, estás llamado a una transformación espiritual; porque si no velas y oras, el demonio tomará posesión de ti; serás encadenado y perderás tu liberad y ya no podrás moverte como hijo de Dios.
[Señor, hazme participe de tu sufrimiento quiero secar tus lágrimas, deseo acompañarte en la soledad y el sufrimiento de Tu Getsemaní.]
Para eso te he llamado en esta noche, para que te unas a la adoración y alabanza de los santos ángeles, para que con tu oración alivies un poco mi sufrimiento.
[¡Me falta tanto Señor! Aún hay olor a mundo dentro de mi; aún no me he desprendido de la viejas amarras que me han esclavizado toda la vida; aún siento que no he hecho nada por Ti.]
Pero has de saber que, si imploras mi perdón y mi Misericordia, actuaré en ti, derramaré sobre ti lluvia de gracia, y algo nuevo sentirás dentro de ti: un cambio notorio que te llevará a comportarte de acuerdo a mi Evangelio, mi Palabra será la constante en tu vida.
Consuela mi Corazón, no alcanzas a imaginar ni a comprender el gran sufrimiento que padece mi alma, cuando veo que muchos de mis hijos corren velozmente al despeñadero.
Lloro porque muchas almas caen a las profundidades del infierno, como hojas de los árboles caen en tiempo de otoño.
Lloro porque muchas almas se comportan como Judas y me venden por un gozo transitorio, por dar rienda suelta a sus bajas pasiones, me venden cuando no testimonian públicamente su fe.
Lloro porque muchos de mis hijos han taponado sus oídos a mi voz; los llamo y se hallan ensordecidos a mis palabras; los llamo, pero parece ser que las cosas del mundo, los afanes del día són más importantes que Yo.
Lloro porque soy crucificado de nuevo, muchos de mis hijos se han dejado desviar de la verdad y corren tras filosofías llamativas y extrañas.
Lloro porque muchos de mis hijos se consideran incapaces de alcanzar la santidad; santidad es requisito fundamental para heredar el Reino de los cielos.
Lloro cuando los esposos se pelean entre sí, cuando se quiere buscar salidas fáciles.
Lloro cuando los hombres faltan a la fidelidad conyugal, no alcanzan a medir las consecuencias de sus actos.
Lloro porque muchos jóvenes han caído en las garras de Satanás; la droga, el sexo, la pornografía son veneno letal que los mata en vida.
[¡Oh Señor! ¿Y qué puedo hacer yo por Ti, en esta noche del Jueves Santo, cuando en mi corazón no hay nada bueno para ofrecerte?.]
Repara y consuela mi Corazón. Tantas almas corren el alto riesgo de perderse, andan como ovejas sin pastor, tantas almas se lamentarán cuando ya es demasiado tarde.
En esta noche llora tus pecados, arrepiéntete de corazón y lucha con tesón por la salvación de tu alma.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
