108. Desde la cruz quiero mostrarte el camino de la santidad
18 de abril de 2014. Viernes Santo

Hijo mío, desde la cruz quiero hablarte al corazón, quiero manifestarte el gran sufrimiento que embarga mi Corazón. No todos los hombres me aman, no todos me aceptan como al Señor de sus vidas. Por eso, te he llamado para que repares por todos los pecados de la humanidad, para que me des un poco de descanso y de alivio en mi terrible sufrimiento.
Desde la cruz quiero mostrarte el camino de la santidad; para poder entrar en el Reino de los Cielos debes comportarte como hijo de la luz, debes llevar vida angélica.
Desde la cruz quiero animarte a renunciar al mundo, a dejarlo todo por Mí. A que renuncies al pecado que es epidemia mortal de este siglo. No quiero que te pierdas, no quiero que seas arrojado a las profundidades del infierno, quiero que heredes el Reino de los Cielos; por lo tanto, acoge mi llamado de amor.
Desde la cruz arropo con mi mirada paternal la desnudez de tu corazón. Dime que me amas, que estás dispuesto a morir, si fuese necesario, por Mí; dime que estás dispuesto a caminar por la vía estrecha que te lleva al Cielo, a vivir coherentemente con mi Palabra, a ser cireneo de amor por Mí.
Desde la cruz vierto, en lo profundo de tu ser, algunas gotas de mi sangre preciosa; necesitas purificar tu corazón, blanquear tu alma, necesitas gozar y disfrutar de mi amor en plenitud.
Desde la cruz sondeo tu corazón con los rayos de mi Amor Divino. Déjame que ilumine tu conciencia para que no caigas más en el error, para que te mantengas en la verdad y en la rectitud, déjame que ilumine tu conciencia porque no quiero que fracases más en tu vida para que seas pescador de hombres, heraldo de mi Evangelio.
Desde la cruz quiero manifestarle al mundo entero que la vida sin Dios es caos y melancolía, es ruptura con la vida de gracia.
Desde la cruz sondeo tu corazón y observo que aún hay partes impregnadas de mundo y de pecado. ¿Qué debes hacer? Dejarme que rocíe tu alma con el agua viva de mi Sagrado Corazón.
Desde la cruz te suplico un cambio de vida, permanece atento y vigilante, porque en cualquier momento puede llegar a ti el demonio disfrazado de ángel de luz, puede llegar a ti un lobo disfrazado con piel de cordero, y puede destrozarte, puede lanzarte al abismo sin salida. Ora, para que resistas a la tentación, para que le digas "no" al pe-cado; ora para que te mantengas en estado de gracia, para que no te dejes contaminar por las corrientes del mundo y seas un simple títere en las garras de Satanás.
Desde la cruz te pido que te arrepientas de tus pecados; sé como Juan, mi discípulo amado; acompáñame en mi martirio de amor por ti; no me dejes solo, has un esfuerzo personal, todo lo he hecho por ti y a cambio de esta gran manifestación de mi amor y de mi ternura. Tú, ¿ qué tienes para darme? Desde la cruz hablo a tu oído para que mis palabras inunden tu corazón de paz, para que mis lecciones de amor produzcan en ti transformación, un vuelco en tu vida.
Desde la cruz exhalaré mi último suspiro, mi vida se consumirá en holocausto de amor por ti y por todos los hombres.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
