Pasa largas horas ante el Sagrario contemplándome, alabándome, glorificándome

90 . Pasa largas horas ante el Sagrario contemplándome, alabándome, glorificándome

10 de abril de 2014. 

[Qué alegría experimenta mi corazón al sentirte muy cercano a mí; experimento una paz desbordante porque eres Tú, has sido Tú quien me has llamado en este instante a hacerte compañía en la soledad de tu Sagrario.

Tu Misericordia no tiene límites. ¿Cómo es posible que no tengas en cuenta mis maldades e iniquidades, y me sigas llamando?]

Bien lo has dicho, mi Misericordia es más profunda que un océano, más vasta que el firmamento.

Mi Misericordia jamás se agotará, más fácilmente podrá secarse el mar, los ríos, que extinguirse la fuente insondable de Misericordia que contiene mi Divino Corazón.

Hoy vive en una continua presencia de mi Amor Divino; no dejes que ningún sentimiento, que me hiera y me lastime, se adentre en tu corazón. Piensa en Mí mientras te ocupas en tus trabajos diarios, mientras vas de camino; piensa en Mí en todo instante, en todo lugar.

[Cómo no pensar en Ti, Señor, si me has cautivado, si tus palabras me han enamorado y no puedo contener los suspiros de amor por Ti.

Cómo no pensar en Ti si me sacaste de un pozo lleno de lodo y me purificaste en las fuentes de agua viva.

Cómo no pensar en Ti si me sacaste del mundo y me tienes caminando tras tus huellas imborrables de amor.

Cómo no pensar en Ti cuando Tú eres el todo en mi vida, has eclipsado mis sentidos, y no tengo ojos para mirar a nadie más, solo para mirarte a ti, contemplar tu hermosura sin igual.

Cómo no pensar en Ti si me has llamado y me has puesto a tu servicio.]

La llamada que te he hecho exige renuncias, desprendimiento, te debe llevar a una ruptura total del mundo, de las cosas y de las personas, Para que así tu amor por Mí sea un amor perfecto. No quiero un amor dividido, no puedes estar inmerso en las cosas del mundo, cuando exijo renuncia a todo, vida de santidad, vida angélica.

[Pero dame la fuerza amantísimo Jesús mío. Soy tan débil, tan pecador.]

Haces bien en reconocerte el más miserable de todas las criaturas.

¡Ay de las almas que se consideran suficientemente fuertes y se acercan de nuevo al fuego! Perecen, arden en sus pasiones, en sus deseos desenfrenados.

¡Ay de las almas que creen haber hallado méritos por sus propios esfuerzos, cuando todo lo han recibido de Mi!

¡Ay de las almas que creen poseer toda la sabiduría, cuando mi Sabiduría Divina es ilimitada!

¡Ay de las almas que se jactan de sus bienes materiales y de lo que son en la sociedad, y no piensan que en el momento menos pensado todo se los puedo quitar para humillarlas y atraerlas de nuevo a Mí!

¡Ay de las almas que se creen santas en vida y permiten ser elogiadas, estimadas, cuando Yo conozco la podredumbre que hay en sus corazones, la maldad que llevan dentro! 

¡Ay de las almas que no han cumplido a cabalidad con sus deberes de estado, cuando la santidad se alcanza desde lo sencillo, desde lo pequeño!

¡Ay de las almas que están poseídas por el orgullo, la avaricia, el egoísmo! Tendrán que rendirme cuentas en el día de su juicio.

¡Ay de las almas revestidas de falsa piedad, me producen repugnancia!

¡Ay de las almas que se consideran buenas cuando en verdad les falta mucho camino de virtud y de santidad!

¡Ay de las almas que quieren evadir sus responsabilidades de padre o de madre! Cuando he sido Yo el que por Misericordia Divina les ha regalado unos hijos; hijos que deben conducir por los caminos de la rectitud, caminos que llevan hacia el Cielo.

¡Ay de las almas que matan, despojan de los bienes materiales a las viudas, a los huérfanos!

¡Ay de las almas que rechazan mi cruz! Sin cruz no se llega al Cielo.

Por eso, hazte pequeño; escribe todas las palabras que te hablo al corazón, no olvides ninguna de ellas; pero ten en cuenta que todo sea para gloria y honra de mi Santo Nombre.

[Jesús, mi delirio de amor, Tú conoces mis miedos. De nuevo te pido que mi nombre no aparezca en este Diario Espiritual; déjame borrarlo, deja que pase desapercibido, oculto.]

Haz lo que te pido. ¿Qué es más importante, agradar a los hombres o agradarme a Mí?

[Agradarte a Ti, Señor.]

El día en que te llame y estés cara a cara Conmigo, en la eternidad, lo comprenderás mejor y entenderás que valió la pena sufrir en la tierra con tal de salvar tu propia alma y de arrancar de las garras de Satanás a un sinnúmero de almas.

[Yo siento vergüenza Jesús mío, mucho miedo de atribuirme gracias extraordinarias sin merecerlas.

Perdóname, Señor, porque quiero obrar dirigido por mis propios intereses, por mi propia voluntad cuando Tú has de brillar en mi vida, cuando Tú eres el timón que direccionas mi vida y me guías hacia Ti.]

Agustín, este nuevo nombre ya lo tenía previsto desde el mismo instante en que te engendré en el vientre de tu madre; te he sacado del pozo de la perdición, por eso mi gloria debe brillar y reinar en ti. 

Con la obra que estoy haciendo en ti, quiero llamar a todos los pecadores que se han desviado de mi camino, a las ovejas perdidas que ya no se alimentan en mis verdes pastizales.

Agustín, impregna el corazón de todos los hombres con mi fragancia, con mi exquisito perfume.

Como alma reparadora, lleva a muchas almas para que se inmolen en el madero de mi Santa Cruz, haz que el mundo entero conozca el Apostolado de Reparación: gesto de Misericordia Divina para este tiempo.

Como alma reparadora continúa la marcha hacia el Cielo. Muchas veces has querido morir de amor para partir Conmigo a la eternidad, pero aún no es el momento. Muchos de mis hijos aprenderán a amarme cuando se acerquen a ti.

[¿Y cómo, Señor, cuando no tengo méritos para recibir todo lo que Tú me has dado?]

Hablaré por ti, pondré palabras en tus labios; palabras que serán como flechazos de amor que entrarán y herirán los corazones más duros a mi Amor. 

[Lo entiendo Señor, perdóname por mi ignorancia, soy tan torpe.]

Precisamente porque eres torpe te elegí para esta misión, que recorrerá al mundo entero; misión que llegará a los lugares más inhóspitos, más apartados de la geografía universal.

Eres como un borrico que te dejas conducir por Mí, que caminas tras las órdenes de su amo.

Esfuérzate en ser santo, en ser un buen discípulo de mi escuela paternal, esfuérzate en meditar y vivir las lecciones de amor de mi Sagrado Corazón; y de esta manera recibirás mi premio de Gloria, podrás experimentar mis besos, mis abrazos, podrás vivir un pedacito del Cielo en la tierra, cada vez que llegues a mi dulce prisión, al Tabernáculo de mi Amor Divino.

[Despierta en mí, oh Señor, ardientes deseos de acompañarte en la soledad de tu Sagrario; despierta en mi fervientes deseos de ser alma eucarística, alma adoradora del Santísimo Sacramento; despierta en mi, oh Señor, espíritu de sacrificio, mortificación, penitencia.]

Pídemelo insistentemente y tu oración descenderá sobre ti como lluvia fresca, como lluvia que empapa la aridez de la tierra, pero te pido una dosis pequeña de esfuerzo personal.

Cuando estés en el Sagrario mantén tu alma recogida. Satanás es muy astuto, él conoce las bendiciones que se derraman en las almas que adoran mi presencia Eucarística y pone distracciones, utiliza todos los medios posibles para arrancarlas de este frondoso jardín.

Como alma reparadora, pasa largas horas contemplándome, alabándome, glorificándome; comprende que el Rey de reyes, el Rey del más alto linaje se encuentra en todos los Sagrarios de la tierra.

FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.   

Archivo de La Hora de María

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