163. Consuélame, orando y reparando por los pecados de la humanidad
30 de junio de 2014.

Agustín, lleva a un gran número de mis hijos al Sagrario; debo ser adorado y reconocido por todos los hombres en el Santísimo Sacramento; debo ser glorificado, porque mi Divino Corazón late en la Hostia Consagrada.
Me he quedado en todos los Sagrarios de la tierra hasta la consumación de los siglos, pero permanezco solitario y abandonado, por eso escribe todas las palabras que te hablo al corazón, deben ser conocidas por el mundo entero; quiero que este Diario Espiritual recorra la geografía universal.
Muchos de mis hijos serán arrebatados de las manos de Satanás, muchos de mis hijos emprenderán el camino de la reparación; reparación tan necesaria en este tiempo que estás viviendo.
Hoy, ámame y adórame, porque muchos de mis hijos me han cerrado las puertas de sus corazones y me han impedido entrar. Consuélame, orando y reparando por los pecados de la humanidad; consuélame, abriendo tu espíritu a mi gracia divina.
Hoy, haz algún desafío de amor que te lleve a darme toda la gloria que como Dios me merezco, desafío de amor que te lleve a morir a ti mismo para que mi poder impere en tu vida.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
