160. Quiero recibir de ti amor puro, amor perfecto
27 de junio de 2014.

Hijo, deja que mis palabras entren en tu corazón; quiero consumirte en un idilio de amor divino, quiero llevarte a caminar por los caminos angostos y pedregosos que te llevan al Cielo; quiero hacer de ti, oblación. Quiero perfumar tu interior con la fragancia de los santos ángeles, pero necesito que purifiques tu corazón en el Sacramento de los ríos de la gracia; necesito disponibilidad, apertura total para que recibas mi gracia divina.
Hoy deseo que emprendas el camino de renuncia; decídete a cortar de raíz con el pecado, con las cosas del mundo y vive en santidad. La virtud la hallarás en la medida que mueras a ti mismo. Sé que tienes muchas luchas, muchos sentimientos encontrados dentro de ti, muchas batallas que solo Yo las conozco; deja que sea Yo quien te muestre el camino que debes andar.
Hay muchos enemigos a tu alrededor; enemigos que intentan separarte de Mí; enemigos que intentan robarse todas las gracias, que hasta este día, te he concedido. Por eso, refúgiate en la herida abierta de mi costado, hallarás la fuerza que necesitas para combatir contra las huestes del mal, para derrotar al Goliat que intenta derrumbarte. Toma en tus manos la piedra del ayuno y de la oración; hazte fuerte porque el diablo te ronda, como león rugiente, queriéndote devorar.
Toma en tus manos la piedra de la decisión firme de dejarlo todo por Mí, no puedes continuar con altibajos; decídete hoy mismo a ser de Dios, a vivir en Dios y por Dios. Toma en tus manos la piedra de la mortificación y la penitencia, debes aprender a abrazar mi cruz; si me ofreces tus sufrimientos, los quebrantos de tu alma, aun en medio del dolor, hallarás deleite, dulzura para tu alma.
Toma en tus manos la piedra de la limpieza para tu alma, nada manchado debe haber en ti; quiero que seas total y absoluta pertenencia de mi Sagrado Corazón, de esta manera, derrotarás al Goliat que quiere hacerte daño, lanzarte al abismo; y una vez separado de Mí, morirás espiritualmente.
Lo único que espero de ti es un cambio radical en tu vida; trata de pasar desapercibido frente a los ojos de los demás. No pretendas imponer tus criterios, tú no tienes la verdad absoluta; no pretendas subyugar a otros, considérate el más pequeño de los pequeños. A los humildes, a los sencillos de corazón, los abrazo, los arropo bajo el manto de mi Misericordia Divina.
Ten en cuenta que mi Sagrado Corazón es una hoguera de Amor, es un abismo insondable de Misericordia. Todo te lo he perdonado, pero necesito de ti disposición, voluntad férrea para decir siempre "no" al pecado.
Haz de tu familia una hoguera viva de amor y de caridad; evita discusiones, herir de palabra. Las palabras dejan heridas profundas, dejan un sinsabor, las palabras son como puñal que traspasa el alma de lado a lado.
No te impacientes, domina tu carácter; tantas personas han destruido, en cuestión de segundos, grandes obras que tenia predestinadas para ellas; no midieron las consecuencias de sus actos. Debes de tener en cuenta que he quitado velos de oscuridad de tus ojos, y ahora puedes verme con mayor nitidez; he ablandado la dureza de tu corazón y ahora puedes sentirme, experimentarme; te he llevado a un nuevo nacimiento, por lo tanto, tienes mayor conciencia de lo que es el pecado.
Nada mundano debe haber en ti, por eso saca de tu corazón sentimientos y apegos que me hieran, que me lastimen.
Quiero recibir de ti amor perfecto, amor sin condiciones, amor puro. Que Yo sea el único apego en tu vida, que sea una santa obsesión para ti; de tal modo que en el amanecer, que en el transcurrir del día, y que en el anochecer, pienses en Mí.
Quizás sientas que te estoy pidiendo demasiado, podrás decir: "y mi esposa, mi esposo, mis hijos, mis nietos, mi familia". A cada quien le llamo y le predestino a una vocación, y la santidad se alcanza en el perfecto cumplimiento de las obligaciones de estado. Debes ser santo, debes imitar al Santo de los santos.
Evita adornos innecesarios en tu vida espiritual. La piedad se lleva dentro; la piedad también se manifiesta con actitudes exteriores, es decir, posturas en mi presencia Eucarística que te lleven al recogimiento, a una unidad de tu corazón con mi Divino Corazón.
De nuevo te pido, que pases lo más desapercibido que puedas frente, a los ojos del mundo.
Eres alma reparadora, eres víctima de amor, por lo tanto, lleva sobre tus hombros el peso de mi cruz.
Nada de cuestionamientos cuando sientas que estás pasando por el fuego de la tribulación y de la prueba; tantas almas entran en divagaciones inútiles cuando son probadas, y mis gracias divinas son arrebatadas de sus corazones.
Mi Sagrado Corazón es trono de inmolación para ti, es asilo de amor en el que lo encontrarás todo, absolutamente todo.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
