166. Repara, porque el mundo corre velozmente al precipicio
3 de julio de 2014.

Esta es la noche en que debes abrir tu corazón a mi Amor, esta es la noche en que debes abrir tus oídos a mis palabras.
El Corazón del Divino Reparador sufre, es traspasado de dolor. El Corazón del Divino Reparador es relegado y despreciado por muchos hombres. El Corazón del Divino Reparador está abierto y dispuesto para dar albergue y cobijo a todos los hombres.
Esta es la noche para que me prestes tus hombros y Yo poder descargar en ti parte del peso de mi santa cruz.
Esta es la noche para que, de rodillas en el monte Calvario, en el Getsemaní del Sagrario, adores mi sangre preciosa profanada por los pecados de los hombres.
Esta es la noche para que te asocies a los sufrimientos de mi sagrada pasión; sagrada pasión que ofrezco gustosamente al Padre eterno, porque busco la salvación de toda la humanidad.
Busco que todos los hombres me reconozcan como al Amo y Señor de sus vidas. Busco que los pecadores vuelvan a Mí como hijos pródigos ansiosos de recibir mi perdón, ansiosos de experimentar mi Misericordia, mi Amor incomparable de Padre.
Esta es la noche para que tomes conciencia de lo que ha sido tu vida, y examines, bajo la luz del Espíritu Santo, tus acciones.
Esta es la noche para que consueles mi Corazón; Corazón despreciado, relegado y herido.
Para que tu oración produzca frutos en abundancia, lo único que espero de ti es una pequeña dosis de fe. Para que tu oración produzca frutos en abundancia, tu espíritu debe estar abierto a mi acción divina; debes estar dispuesto a abrazar mi cruz hasta las últimas consecuencias.
Camina hacia Mí, no te detengas, tengo muchas reservas de amor, tesoros escondidos que quiero descubrirte; uno de ellos es mi Sagrado Corazón; Corazón viviente en la Sagrada Hostia, Corazón que desprende rayos de luz divina para traspasar tu corazón y renovarte interiormente, porque nada manchado ni oscuro debe haber en ti.
Esta es la noche para que me hagas compañía, mengües mi soledad y te asocies a la adoración y alabanza de los santos ángeles. Ora con el alma y con el corazón; repara, porque el mundo corre velozmente al precipicio.
Como alma reparadora, desgasta tus fuerzas en mi obra, recuerda que la fuerza la hallarás sólo en Mí.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.
