199. Espero recibir de ti reparación, en la hora santa, todos los jueves
14 de Agosto de 2014.

[Oh Jesús! Qué alegría poderte sentir y escuchar el palpitar de tu Sagrado Corazón, saber que estás vivo en la Hostia Consagrada, qué alegría poder encontrarme Contigo en la soledad de tu santo tabernáculo, saber que jamás he estado solo.
En esta noche he llegado ante Ti sediento de tu Amor, de tu Misericordia; he venido ante ti anhelando experimentar tus besos y tus abrazos. Aquí estoy, queriendo reparar los ultrajes y profanaciones a tu misterio de amor; aquí estoy, dispuesto a aliviar tu sufrimiento y tu soledad, por eso te pido que tomes, en tu Sagrado Corazón, esta humilde oración; oración cargada con alta dosis de amor.
Tú sabes que eres la única razón de mi existir; Tú sabes, oh Jesús, que sin Ti me moriría de melancolía; que Tú eres el aire que respiro, eres una gran obsesión en mi vida; porque pienso en Ti cada segundo, cada minuto, cada hora; pienso en Ti desde el mismo instante en que abro mis ojos para contemplar un nuevo amanecer; pienso en Ti antes de dormirme.
¡Oh Jesús! Eres mi delirio de amor, por eso toma mi vida, mi miseria, mi debilidad, mi pecado; toma todo mi ser y haz conmigo lo que Ti quieras. Privilegiado soy, me concedes la gracia sublime de unirme a la adoración y la alabanza de los santos ángeles; en esta noche, me llamaste, aun sin merecerlo; me llamaste para rendirte un pequeño homenaje; porque eres el Hijo de Dios que ha descendido a la tierra a embellecer y a engalanar, con tu presencia eucarística, todos los Sagrarios de la tierra; eres mi Amo y Señor, por eso aquí estoy cumpliendo con tu Divina Voluntad.]
Estaba esperando que de tus labios y de tu corazón brotaran bellas palabras; palabras que las tomo como un poema de amor, como una canción dedicada al Amor de los amores. Estaba esperando que me dijeras algo y veo que fuiste dócil, sumamente dócil a la acción del Espíritu Santo.
Sé que necesitas de Mí, sé que nuestro encuentro de amor es un encuentro en el que tú te recreas, en el que tú descansas y vives una experiencia única e irrepetible.
Tú también esperabas que te hablara al corazón; tú, también, esperabas que te susurrara palabras de amor en tu oído; y cómo no hablarte, cómo no despertar en ti más amor hacia Mí; cómo no impulsarte a que camines en dirección hacia el Cielo cuando te espero con mis brazos abiertos el día que tu misión haya culminado en la tierra, cuando te espero con mis brazos abiertos para conducirte a una de las moradas del Reino de los Cielos.
Pero también sé que eres pequeño, eres tan débil; muchas veces he escuchado de tus labios un ofrecimiento de tu vida, pero por momentos el miedo se acuna en tu corazón, crees que no serás capaz de llegar hasta el final cuando la fuerza solamente la hallarás en Mí, la encontrarás en lo más oculto y profundo de mi Divino Corazón.
En esta noche, dime que me amas; abre tus ojos y mírame; soy el pan vivo bajado del Cielo, soy la atracción y la admiración del ejército de la milicia celestial, soy la atracción y la admiración de la Iglesia triunfante, y quiero ser la mayor atracción y admiración en tu vida.
Por eso, mírame; porque los rayos de mi luz divina, brotados de mi Corazón Eucarístico, herirán de amor la fragilidad de tú corazón; mírame y suspira, óyelo bien, suspira de amor por Mí; porque algo grande quiero obrar en Ti, quiero tomar tu vida como barro blando en las manos del alfarero, pero necesito tu total disposición para Yo actuar y moverme en ti como quiera.
[¡Oh Jesús! De tu Sagrado Corazón solo brotan burbujitas de amor, chispitas de amor que penetran en mi interior e invaden todo mi ser de tu paz. Tu santo tabernáculo es el lugar en el que me encuentro Contigo cara a cara, porque sé que realmente vives en la Hostia Consagrada; bendita convicción, la que has sembrado en mi corazón, creo en Ti.
Por eso, he venido en esta noche a alabarte, a glorificarte, a consolar tu corazón sufriente, herido y maltratado por mis pecados y por los pecados de toda la humanidad.
¡Oh amado Jesús mío! Quisiera gritarle al mundo entero que Tú estás vivo; que los latidos de tu Corazón Eucarístico se aceleran de amor cada vez que las almas vienen al Sagrario a adorarte, a tributarte algunos homenajes de amor, pero mi oración es tan poca ¡oh Señor! Mi oración.....]
Haz silencio, tu presencia es oración; tomo cada latido de tu corazón como un bello himno de adoración o un canto de alabanza, porque sé que en tu corazón hay sinceridad; amor puro, amor verdadero; sé que soy todo en tu vida.
Pero, espero recibir de ti reparación; si supieras el abandono en que me encuentro en los Sagrarios; si supieras el gran dolor y el sufrimiento que experimento cuando almas indignas, almas que en pecado mortal se atreven a alimentarse de mi cuerpo y de mi sangre preciosa, bajo las especies consagradas del pan y del vino; si supieras y alcanzaras a comprender un poco los acerbísimos dolores cuando corazones manchados y enlodados por el pecado me obligan a descender dentro de ellos; son espadas de dolor que me hieren, me cercenan profundamente; son lanzas que se clavan en lo más profundo de mi Sagrado Corazón y me llevan a una segunda crucifixión.
Ando en búsqueda de almas reparadoras, ando en búsqueda de almas reparadoras que carguen con el peso de la cruz de cada día, almas que caminen junto Conmigo por la calle de la amargura, y se identifiquen con mi estilo de vida.
Satanás ha seducido a muchos de mis hijos, ha lanzado a las profundidades del infierno a muchas almas. El mundo tiene sus esclavos, adeptos y seguidores; el mundo ha sido ruina mortal, descalabro espiritual para infinidad de almas.
En esta noche, te he concedido la gracia extraordinaria para que me veas con los ojos de tu corazón; para que me escuches por medio de este Diario Espiritual; porque lo he escrito pensando sólo en ti, es que todo lo quiero de ti; y ¿será que sí estás dispuesto a hacerte alma reparadora? ¿Será que sí estás dispuesto a ser mi humilde siervo?.
Como el Señor de tu vida, te trataré con amor; tan sólo descargaré en ti, tiernamente, latigazos de amor porque te amo. ¿Será que te atreverás a comprometerte, por el resto de vida que te queda, al fiel cumplimiento con la hora santa, cada, noche del jueves? Porque, de mi parte, siempre te estaré esperando en mi santo tabernáculo; allá tú, si en alguna noche del jueves te dejas vencer por la pereza o, simplemente, tentar por la astucia del demonio.
Siempre te estaré esperando y si, por algún motivo de fuerza mayor, no vinieres, Yo iré a ti.
[Jesús, he aquí a un loco de amor; loco de amor porque te amo con toda mi alma; te has robado mis pensamientos, mi corazón, pero quédate con él, Señor.
Aun en medio de mis debilidades y de mis miserias quiero consolar tu Sagrado Corazón; quiero cumplir fielmente con este, tu pedido de amor, pero dame las fuerzas que necesito para que este pacto de amor lo cumpla, hasta el último día de mi existencia; porque Tú sabes, Señor, que algunas veces el enemigo intenta separarme de Ti; algunas veces, Señor; mi espíritu yace en pereza y el cansancio intenta debilitar mis fuerzas, pero ya me has enseñado que la fuerza siempre la hallaré en Ti.
Jesús, en esta noche no encuentro palabras para manifestarte mis emociones, mis sentimientos, pero sé que Tú lo sabes todo, por eso aquí estoy de rodillas frente a Ti, consagrándote todo mi ser; aquí estoy firmando un pacto de amor contigo, tómame como alma reparadora e instrúyeme con tu sabiduría divina, y encamíname por las sendas que me conducen hacia Ti.]
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
