224. Hoy quiero que me dirijas una oración confiada
27 de Septiembre de 2014.

Hijo mío, en este día, te pido que abras tu corazón y tus oídos a mis palabras; te pido que eleves tu mirada hacia el Cielo y me descubras en el firmamento azul; en este día, te pido que hagas silencio interior y exterior; quiero hablarte, quiero mostrarte algunos misterios escondidos, algunos secretos que solo revelo a los sencillos, a los humildes.
Hoy, si quieres recibir numerosas bendiciones descendidas del Cielo, solo te pido que tengas corazón de niño; y, de esta manera, me sentirás, descubrirás el lugar donde vivo.
¿Sabes? te estaba esperando; porque sé que traes muchas cosas en tu corazón, son muchas tus preocupaciones, son muchas las agitaciones en tu vida; sé que tienes problemas; sé que hay algunas dificultades que aún no has podido superar; sé que necesitas de Mí. Por eso, te he traído a este lugar, por eso mi mirada paternal ha sido puesta sobre ti, porque no estás solo.
Hoy quiero que me sientas en lo profundo de tu corazón; hoy quiero que me dirijas una oración confiada, porque estoy dispuesto a ayudarte, a socorrerte en tus necesidades; no quiero que en tu corazón haya vacíos, no quiero que te sientas solo, no quiero que pienses que las puertas y las ventanas se te cierran cuando el sol brilla para ti, cuando la luna desprende sus rayos para iluminar tu camino. No quiero que te sientas solo cuando me he quedado en el Sagrario hasta la consumación de los siglos, para no dejarte solo, para no dejarte huérfano.
En este día, quiero que tengas una experiencia viva de amor Conmigo; solo déjate guiar por Mi, soy el camino, la verdad y la vida; soy el médico divino que puedo sanarte de tus enfermedades, soy el psicólogo descendido del Cielo a la tierra; y, si quieres, en este instante puedo hacer una terapia de amor en tu vida. Solo necesito de ti disposición, apertura para que recibas mi gracia divina; solo necesito de ti que creas en mis palabras, que te acerques a mi Evangelio, lo escudriñes y lo vivas.
Hoy extiendo mis brazos hacia ti, para que recuestes tu cabeza en mi pecho santo y te embriagues de amor con los latidos de mi Sagrado Corazón. Hoy quiero obrar en tu vida prodigios, solo necesitas una dosis de fe, porque si tienes fe, podrás decirle a las montañas córranse y ellas te obedecerán; si tienes fe, podrás ver cómo tu vida dará un cambio; si tienes fe, podrás ver cómo tu ser se renueva y se transforma día a día.
Y si algún día quieres escucharme y sentirme, ve al Sagrario; allí, te esperaré; mi luz divina traspasará tu corazón y te lo heriré de amor; allí, podrás descansar; allí, podrás refugiarte solo en Mí.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
