223. La fe es una virtud que debes alimentar con la oración y el sacrificio
23 de Septiembre de 2014.

Hijo mío, deja que el fuego del Espíritu Santo penetre en ti; quiero hacerte vibrar de amor, estoy vivo; el Sagrario es mi dulce prisión; soy el reo del amor que espera ser visitado por muchas almas.
En este día, te pido que ores con el alma y con el corazón, pon tus cinco sentidos solo en Mí; no dejes que pensamientos ligeros, ideas vagas circulen por tu cabeza. Cuando ores conecta o eleva tu espíritu al Cielo, cuando ores hazlo con espíritu de fe.
Toma estos consejos como lecciones de amor, brotados de lo profundo de mi Sagrado Corazón.
Lo único que busco en ti es que seas santo, sumamente virtuoso; lo único que busco en ti es que seas un discípulo aventajado en la sabiduría del Cielo, uno de los mejores discípulos de la escuela de mi Sagrado Corazón.
¡Ah, hijo mío! No te dejes robar mis gracias divinas, no te dejes distraer tan fácilmente, aprovecha el tiempo que te concedo; estas vivo, puedes respirar, puedes caminar sin ninguna dificultad, puedes ir de un lugar a otro; tus cinco sentidos están completamente sanos, tu corazón late dentro de ti. Quiero que tus pensamientos se dirijan solo a Mí; cuánto deseo que cada latido de tu corazón sea un "te amo", una vibración de amor por Mí. Adórame en el Santísimo Sacramento y cuando estés frente a Mí, cara a cara en mi santo tabernáculo, sé muy reverente; estás frente al Hijo de Dios, frente a Jesús de Nazareth, frente al Hombre de Galilea que multiplicó cinco panes y dos peces, frente al Hombre-Dios que obra infinidad de milagros y hace obras majestuosas, pero, si tienes fe.
La fe es una virtud que debes alimentar con la oración y el sacrificio; la fe te llevará a mover montañas, si fuese necesario; la fe te llevará a pasar por en medio del fuego y no te quemarás; la fe te llevará a pasar por en medio del agua y no te ahogarás. Hoy te llamo nuevamente al cambio de vida; vida de oración profunda, vida que te caracterice por un sacrificio e inmolación continua. Hoy te llamo a que vuelvas tu mirada y tu corazón a Mí.
Tantos deleites podrán encontrar las almas en mi Sagrado Corazón, pero los hombres se han olvidado de Mí; lamentablemente, el mundo los ha llevado a una separación de las cosas de Dios, el mundo ha sido la causa de perdición para muchas almas. Hijo mío, considérate privilegiado, porque sientes el deseo de amarme, de consagrarte totalmente a Mí; sientes, en tu corazón, el deseo de partir de esta tierra a la eternidad y unirte al coro de los santos ángeles; sientes temor de ofenderme; sientes terror por el sufrimiento que experimentan los condenados, las almas que yacen en las profundidades del infierno; tienes santo temor de Dios.
Tienes una gran responsabilidad; ya me conoces, me he dejado encontrar por ti, conoces las consecuencias nefastas que trae consigo el pecado; has encontrado, en mi Divino Corazón, un océano infinito de Misericordia; sabes que todos tus pecados te los he perdonado. Recuerda que al que mucho se le ha dado, muchísimo se le exigirá, por eso mantén tus ojos en vela, mantente despierto; porque no sabes en qué momento puede llegar el demonio, disfrazado de ángel de luz, y te engañe, te seduzca; no sabes en qué momento puedo disponer de ti.
Haz obras buenas, habla de Mí; jamás te avergüences de profesar públicamente tu fe, tu creencia en Mí; si algún día te avergonzaras frente a los hombres, Yo me avergonzaré de ti el día que te llame.
Hijo, como mi amor por ti es más vasto que el cielo azul; he venido a ti por medio de este Diario Espiritual; busco tu salvación, busco que heredes una de las moradas en el Reino de los Cielos.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
