222. ¿Quieres ser mi discípulo amado?
19 de Septiembre de 2014.

¿Quieres ser mi discípulo amado? ¿Quieres que Yo sea tu Maestro? ¿Quieres formar parte de la escuela de mi Sagrado Corazón? Pero no te sientas obligado a responderme; ten claro que te doy libertad; libertad para que camines por el camino angosto y estrecho que te lleva al Cielo, libertad para que camines por el camino amplio y espacioso que lleva a la condenación, libertad para que optes por las cosas del mundo o por mis misterios divinos.
No puedo coaccionarte, pero ten en cuenta que te amo, tu nombre lo llevo tatuado en la palma de mi mano; en las noches, mientras descansas, te envío a los santos ángeles para que te cuiden y te protejan; y cuando veo que sientes frío, te cubro con mi sagrado manto.
No tengas miedo a formar parte de la escuela de mi Sagrado Corazón; cumples con todos los requisitos, ni siquiera necesitas examen de admisión; porque ya te conozco, sé quién eres, conozco profundamente tus sentimientos y emociones; conozco aun aquellos secretos recónditos que hay dentro de ti; conozco tus pensamientos y aquellas palabras que no han salido de tus labios.
En la escuela de mi Sagrado Corazón aprenderás a vivir la verdadera vida, conocerás de la sabiduría divina que te hará santo. En la escuela de mi Sagrado Corazón aprenderás a amarme, me ofrecerás tu vida como holocausto de amor. En la escuela de mi Sagrado Corazón conocerás las armas con las que derrotarás a Satanás y te harás fuerte para resistir a la tentación. En la escuela de mi Sagrado Corazón vivirás momentos inolvidables, porque me sentirás muy cercano a ti; el aroma de mi pureza embriagará de amor tus sentidos, mis sagradas llagas serán fuentes de Misericordia.
Si estás decidido a seguirme, deja tu barca a la orilla del mar; entregaré en tus manos mis remos, te haré criatura libre, te perfeccionaré en el amor; porque espero recibir de ti: amor puro, sin límites, sin condiciones. No deseches mis palabras; en tu camino espiritual, la casualidad no existe; he sido Yo quien te ha llamado y seré Yo quien te muestre el camino que debes andar.
En la escuela de mi Sagrado Corazón, por fin me encontrarás; no volverás a sentir vacíos dentro de ti, porque mi amor rebosará tu corazón. Déjame entrar en tu corazón y tú entrarás en mi Divino Corazón y, de esta manera, se producirá una fusión de amor.
Hoy quería hablarte, hacerte sentir que no estás solo. Hoy quería animarte, porque eres como un niño que necesitas de estímulos. Hoy te susurro al oído Mi "te amo". Y como sé que eres dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, sostengo en mis manos el formulario de matrícula y un contrato de amor; porque quiero hacer de ti: verdadera alma reparadora.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
