13. Repara por los pecados de la humanidad
Hijo mío, te quiero plantar en el jardín de mi Inmaculado Corazón, en medio de azucenas puras y de lirios blancos. Rociaré todo tu ser con el agua viva que mana de las fuentes del Divino Corazón de Jesús. Serás calentado con la luz de Dios y no dejaré que crezcan en ti, abrojos y espinas.
Proponte practicar mis virtudes y expandir mi suave perfume en todas partes. Eres mi esclavo de amor, has renunciado a tu propia voluntad, te dejas conducir por Mí como navío seguro de nunca naufragar.
Repara por los pecados de la humanidad que han herido cruelmente el Corazón de mi Hijo y mi Inmaculado Corazón. Ten mucho cuidado de no tropezar y caer en el fuego del infierno; ten mucho cuidado de cómo estás administrando los talentos de Dios. Él te ha concedido muchas cualidades y virtudes, eres precioso a sus ojos. Él quiere desatar sobre ti oleadas de su amor y de su misericordia; búscalo, que se dejará encontrar por ti.
Prométeme, alma reparadora, que tu única ambición será alcanzar el cielo, unirte a Jesús por toda la eternidad. Prométeme que jamás volverás a desconfiar de la misericordia de Dios, que aceptarás la cruz como un gesto de amor al Señor.
Pide que la bendición de Dios se extienda sobre ti, sobre tu familia y sobre el mundo entero.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores

