Algunas características que identifican a un alma reparadora

180. Algunas características que identifican a un alma reparadora

22 de julio de 2014. 

En esta noche quiero llevar tus sentidos al anonadamiento, quiero acelerar los latidos de tu corazón; porque estoy vivo, respiro en la Hostia Consagrada.

En esta noche deseo que me reconozcas como al Rey del más alto linaje descendido del Cielo a la tierra.

Espero que mis palabras te lleven a suspirar de amor por Mí, espero que mis palabras rebosen tu corazón de paz.

En esta noche quiero escuchar de tus labios un "te amo", porque hoy muchos de mis hijos me maltrataron con crueldad, descargaron sobre mi cuerpo adorable latigazo sobre latigazo; muchos tocaron fondo. El pecado los sumergió en un lodazal, y los rayos de mi luz divina se pierden en sus corazones sucios y manchados, en sus corazones putrefactos.

Deseaba hacerte partícipe de mi sufrimiento, porque como alma reparadora estás llamada a devolverme con amor, el amor que me niegan los hombres; a cicatrizar y aplicar en mis heridas, el bálsamo de la reparación. Por eso, que tu oración sea continua; aseméjate a los santos ángeles del Cielo, únete a su alabanza, ríndeme toda la loa y la gloria que como Dios me merezco.

[Señor, cómo no alabarte y glorificarte si eres Dios descendido del Cielo, cómo no alabarte y glorificarte si te has quedado en todos los tabernáculos del mundo entero en la Hostia Consagrada; cómo no alabarte y glorificarte si eres Dios de amor, si tu Divino Corazón sobreabunda en Misericordia.

En esta noche quiero consolar tu Corazón, quiero reparar por mis pecados y los pecados del mundo entero. 

En esta noche he venido a tu dulce mansión de amor, a menguar tu soledad. ¡Cuánto sufres, Señor, por mis rebeldías, las rebeldías de todos los que no te reconocen como al Amo y Señor de todo cuanto existe!

¡Oh Jesús! Cuánto quisiera que todos los hombres te amaran; que todos los hombres viviéramos en plenitud tu Evangelio. Cuánto quisiera que todas las ovejas perdidas regresaran a tu redil: porque Tú eres el buen Pastor, ¡Oh Jesús! queriendo sanar tus sagradas llagas con el bálsamo de la reparación; Aquí estoy, amantísimo Jesús mío. Y su dulce voz habla de nuevo a mi corazón y me dice:]

Hijo, como Maestro sabio llego a ti, dispuesto en darte a conocer gran parte de la sabiduría divina; sabiduría divina que elevará tu espíritu al nivel más alto y sublime de la santidad; sabiduría divina que te sacará de la ignorancia y te llevará a descubrir todo el raudal de gracia y de misericordia que contiene mi amantísimo Corazón; pero...

[En este instante, Jesús me muestra sus manos heridas, traspasadas; en este instante, me muestra su Sagrado Corazón coronado de espinas.]

Los pecados de los hombres han traspasado, con dolorosas espinas, mi Corazón; los pecados de los hombres, los ha llevado a rechazar mi amor cuando lo único que hago es amar; amar a todos los hombres, perdonarlos hasta el extremo.

Mira, la apatía hacia las cosas de Dios, la incredulidad al misterio magno de la Eucaristía, la desobediencia a mis mandamientos, el egoísmo, la envidia, la búsqueda desmesurada del placer y del tener; el hombre se ha hecho lobo para el mismo hombre. Ayúdame, tú; sé víctima de amor, dame descanso en mi excesivo sufrimiento. 

[Aquí estoy, Señor, dispuesto a abrazar tu cruz hasta las últimas consecuencias; si quieres, trátame como merecen mis múltiples pecados. Aquí estoy, dispuesto a inmolarme, a sacrificarme en el Altar de tu Sagrado Corazón.

Y unos rayos de luz brotan de la Sagrada Hostia.]

Son ráfagas de amor, rayos de mi luz divina que traspasan el corazón de todas las almas eucarísticas y reparadoras; porque las víctimas de mi Sagrado Corazón me derriten de amor; en ellas descanso, en ellas encuentro consuelo.

Por eso, adórame en el Santísimo Sacramento.

Tengo sed, sed devoradora de ser amado y adorado por todos los hombres en todos los altares de la tierra.

[Jesús, quiero ser vaso de agua refrescante en tu ardiente sed.

Jesús, quiero ser lámpara viva de amor; que arda y se consuma a los pies de tu Sagrario.]

Agradezco tu entera disposición; tomaré muy en serio tus palabras, las escribiré en el libro de tu vida y te las mostraré el día en que estés cara a cara Conmigo, el día que hayas cerrado tus ojos al mundo y los hayas abierto en la vida eterna. Hijo, toma en tus manos mis redes vivas y lánzalas en alta mar; me urge que muchas almas sean almas hostias, almas de candor y de pureza, almas impregnadas con olor de santidad, almas hambrientas y sedientas de Mí.

Recuerda que el Sagrario es una pequeña antesala para que llegues al Cielo. El sagrario es festín de amor, en el que tu espíritu se recrea y se regocija con los santos ángeles.

Busco almas reparadoras dispuestas a dejarlo todo por Mí, a vivir en mi divina voluntad y en un santo abandono.

Busco almas reparadoras que obedezcan a las órdenes de su amo, que pasen largas horas en mi santo tabernáculo, almas que se asemejen al Mártir del calvario.

[Hubo un intervalo de silencio; y en este silencio adoraba el Corazón de Jesús, presente en la Sagrada Hostia; le rendía tributos por su magnificencia de amor. Oraba, desde lo profundo de mi corazón, y de repente su voz hace eco en mi interior y dice:] 

¿Quieres beber del cáliz de mi amargura? ¿Estás dispuesto verdaderamente a ser alma reparadora, siervo reparador de mi Sagrado Corazón? Si me dices "sí'", te inscribiré en el libro de oro de mi Corazón, y una efusión de gracia descenderá sobre ti como susurro de brisa suave, colmaré y rebosaré tu corazón de mi amor.

[Jesus, y para Ti: ¿Quién es un alma reparadora! ¿Qué características ha de tener esta vocación? A qué se compromete? ]

Un alma reparadora es un alma a la que amo con amor frenesí; el manto de mi Misericordia Divina le arropará siempre; porque supo encontrar en Mí todo, supo descubrir en mi Divino Corazón el océano infinito de Amor y de Misericordia que le contiene; encontró grandes riquezas, tesoros invaluables.

Un alma reparadora es como un pequeño Juan que permanece de rodillas a los pies de mi santa cruz: consolándome, adorando mi sangre preciosa profanada y despilfarrada por los pecados de los hombres; reparando las injurias y ultrajes que recibo de muchas almas.

Un alma reparadora es una víctima de amor que se ofrece a favor de la salvación de todas las almas, renuncia a sí misma, me entrega completamente su voluntad para Yo disponer de ella como quiera. Un alma reparadora busca la santidad, se aparta de las cosas del mundo porque sabe que en él se han perdido infinidad de almas.

Un alma reparadora lleva vida angélica. La Palabra de Dios es premisa en su vida, crece día a día en virtud. La búsqueda de la conversión perfecta la lleva a rechazar el pecado en todas sus manifestaciones; el arrepentimiento y la contrición de corazón la lleva a derramar lágrimas de dolor porque muchas fueron las ofensas a mi Sagrado Corazón.

Un alma reparadora experimenta una sed devoradora por el Santísimo Sacramento, porque allí encuentra la fuente de agua viva que le sacia su ardiente sed.

Un alma reparadora se deleita en la cruz, sufre y padece por amor, conversión de los pecadores, la lleva a sacrificios expiatorios.

Un alma reparadora hace de mi Sagrado Corazón, altar de inmolación; anda siempre por el camino angosto y pedregoso que conduce al Cielo.

Un alma reparadora vive el mandamiento del amor y hace de su vida, ofrenda continua de reparación.

Hijo, estas son algunas características que identifican a los siervos reparadores de mi Sagrado Corazón, acompañadas de muchas más. Como esta lección de amor es ciencia sublime, misterio divino que hoy se te revela, debes caminar despacio; no puedo transmitirte todo el conocimiento de una vez; debe ser de manera gradual, te Puedes indigestar, por eso como tu Divino Maestro emplearé una pedagogía celestial, de tal manera, que te sientas edificado, transformado; que sientas la santa añoranza de escuchar mi voz por medio de este Diario Espiritual. Porque, busco hacer de ti discípulo bien disciplinado; discípulo sabio de la escuela de amor, de mi Sagrado Corazón.

Por ahora, interioriza mis palabras, descansa en Mí; porque las fatigas del día las llevas a cuestas sobre tu cuerpo.

Ve, entrégate al descanso nocturno y si en la noche te despiertas, piensa en Mí; espiritualmente ve al Sagrario, ora y repara; porque son muchas las almas desventuradas que me hieren y me maltratan.

FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.     

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Fuente: Comunidad Siervos Reparadores - www.siervosreparadores.es

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