Jesús, el Divino Maestro, es el que te educa y te forma

174. Jesús, el Divino Maestro, es el que te educa y te forma

16 de julio de 2014. 

[Amado Jesús mío, toma en tus manos mis preocupaciones, mis tristezas. Solo Tú Señor, puedes levantar mi ánimo decaído.

Mira, algunas personas a mi alrededor intentan hacerle daño a tu obra. ¿Qué he de hacer para que mi fe en Ti crezca cada día? ¿Qué he de hacer para que las dificultades del diario vivir no me abrumen, ni me lleven a la desesperación?

Aquí estoy, en el santo tabernáculo, suplicándote inundes mi corazón de tu paz, de confianza excesiva en tu Divina Misericordia. Jesús, sálvame, quita de mi camino espiritual obstáculos, trabas; porque quiero obrar de acuerdo a tu Divina Voluntad.

Deseo prodigarte solo amor, deseo que mi vida, mis acciones sean del pleno agrado para Ti.

¡Oh Jesús mío! Escóndeme en la herida abierta de tu costado, y hazme invisible frente a los enemigos que me rodean e intentan hacerme daño.

Quiero ser más fuerte, pero lamentablemente soy demasiado débil y, por momentos, el peso de mi cruz intenta hacerme tambalear.

Temo ofenderte, defraudarte; cuando tu mirada compasiva de amor ha sido puesta sobre mi miseria y mi nada.

En este día te suplico que revistas todo mi ser de la fuerza celestial para continuar el camino, aun, en medio de las vicisitudes.

¡Oh mi Dios y mi todo! Aquí estoy esperando recibir tu ayuda; hace algunos días que no escucho tu voz y esto me entristece. ¿Acaso estás enojado conmigo, Dios mío? Muéstrame las imperfecciones de mi alma, mis pecados; y concédeme la gracia del arrepentimiento verdadero, para nunca más volver a herir tu Sagrado Corazón.

Aquí estoy ansioso de experimentar tus besos, tus abrazos.

Aquí estoy tan sediento, como la tierra reseca añora el agua, para que los frutos se vistan de gallardía y donaire.

Aquí estoy esperando recibir de Ti: consuelo en mi aflicción, paz en mi turbación, certeza de que Tú siempre has permanecido a mi lado.

Infinitas gracias te doy, porque me permites desahogarme Contigo. Me permites estar junto a Ti, aun, siendo el más pecador.]

Agustín, esperaba que me manifestaras tus temores, tus angustias; estaba esperando que me pidieras que te hablara de nuevo al corazón.

Mi silencio por estos días tiene un propósito, porque las gracias que te he concedido son gracias de las que espero recibir, de tu parte, solo agradecimiento; no quiero que te enorgullezcas y entre en ti la vanagloria.

Haces bien en sentirte solitario y necesitado de mi Amor y de mi Misericordia. Recuerda que soy Yo el que te educa y forma; no dejes perder ninguna de las palabras que te hablo al corazón, porque estas mismas palabras que hoy producen paz en tu alma, producirán paz en todas las personas que tomen este Diario Espiritual como un regalo descendido del Cielo a la tierra. 

Agustín, no sientas miedo, ten en cuenta que las pruebas son necesarias para purificar el alma y el corazón; las pruebas son necesarias para que te adhieras más a Mí, para que te sientas impotente, incapaz de actuar por ti mismo si no estoy a tu lado.

No te aflijas, soy el león de Judá, y alejaré de ti a varios lobos disfrazados con piel de cordero; por lo tanto, convéncete que nada te sucederá; te llevo oculto y escondido en lo profundo de mi Corazón. Cada uno de mis latidos son balbuceos de amor para ti, y para todas las almas que me manifiestan su amor.

Hoy, levanta tu ánimo decaído; la situación por la cual estás preocupado y triste es una situación que te refinará aún más, porque estás llamado a parecerte en todo a Mí, por eso no desdeñes la cruz, antes bien, abrázala.

La cruz ha de ser para ti galardón de oro el día que tu misión haya terminado en la tierra, y pases a heredar una de las moradas de mi Reino.

No dejes que la turbación entre a tu corazón. El demonio busca desequilibrarte, confundirte, para qué entres en el caos, en la desesperación. No dudes de mi Misericordia, de todas las promesas de las que deseo hacerte partícipe. Ora, las puertas de mi santo templo están abiertas para ti; el Rey de reyes, el Rey del más alto linaje te espera en el Sagrario para fortalecerte en tu debilidad, para mostrarte los peligros que te acechan, y así, ahorrarte sufrimientos y preocupaciones inútiles, cuando ya tengo un plan de amor trazado en tu vida.

Nunca dudes en escribir nuestros encuentros de amor; es el diario de tu vida, es el diario en el que debes registrar los momentos más felices, pero también, los más tristes.

Es el diario para que el mundo conozca y comprenda que aún mi Sagrado Corazón late de amor por toda la humanidad; aún estoy vivo y resido en todos los Sagrarios de la tierra.

[Jesús...]

No me digas nada, deléitate en mi presencia Eucarística, y deja que mis palabras desciendan a tu corazón como brisa suave cae en tierra árida.

Agradéceme, porque de nuevo has hablado Conmigo; he vuelto a ti para que juntos caminemos por la calle de la amargura, y salvemos muchas almas.

FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores.     

Archivo de La Hora de María

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