39. Quiero decirte, que no puedes ser inconstante en la fe

Quiero decirte, alma reparadora, que cada vez que me invoques vendré a ti para ayudarte en tus dificultades y alejar al demonio cuando desee tentarte; porque no quiero que sufras, que seas apartada del amor de Dios, que juegue contigo como si fueses una marioneta, que te arranque de mi seno materno y seas arrojada al fuego eterno del inferno. No quiero que entres en confusión y no distingas lo bueno de lo malo. No quiero que te dejes dominar por tus pasiones y tu vida se convierta en caos y caigas en la desesperación, en la relajación, en la doble moral.
Quiero decirte que no puedes ser inconstante en la fe; el Sagrado Corazón de Jesús y mi Inmaculado Corazón deben ser tu prioridad, la luz de tus ojos, el encanto de tu corazón, tu embeleso, tu admiración. Cuando me llames vendré a ti, porque una buena Madre jamás abandona a sus hijos, siempre los cuida, los protege, los alimenta, está pendiente de su educación; por eso estoy adoctrinándote, impartiéndote sabiduría, mostrándote los peligros, porque una caída tuya me haría llorar, mi Corazón se entristecería, porque te amo.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
