40. Quiero unirte al coro celestial de los ángeles

Apóstol de mi Inmaculado Corazón, jamás te olvides de la Hora de María. De mi parte, te concederé todas las gracias necesarias para tu salvación, porque quiero verte entrar al Cielo y unirte al coro celestial de los ángeles, para que alabes y glorifiques a Dios por toda la eternidad.
Te llamo a meditar mis palabras; si puedes ve al Sagrario y hazlas oración, si te es difícil quédate en casa o en el lugar donde estés y siente como estas palabras bajan a tu corazón e invaden tu alma de paz. Te llamo al silencio para que escuches mi voz y sientas la presencia de Dios en el viento que sopla sobre ti y te acaricia, como mueve las hojas de los árboles armoniosamente y como te deleita con el cantar de los pájaros o con el sonido del agua.
Alma reparadora, te llamo a ofrecer todas tus acciones como actos de reparación que consuelen mi Inmaculado Corazón. Sufro por los pecadores que no se convierten, por los que se consideran ateos y atacan directamente al Señor, sufro por todos los que me rechazan y me desprecian.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
