36. Toma el Evangelio y vívelo

Hijo, quiero decirte que jamás puedes exponerte a la tentación, porque sufrirías grandes daños, quedaría en ti una huella de dolor y amargura. Es mejor que te evites problemas, el pecado es como una bacteria letal que te pudre y carcome lentamente; además Jesús y Yo sufrimos terriblemente cuando los pecadores no se convierten, no piensan que el infierno existe y que están expuestos a la condenación eterna.
Si quieres salvarte, confiésate y repara por tus pecados, aléjate del mundo porque puedes perecer.
Si quieres salvarte reza el Rosario, porque es la oración que hace santos a los pecadores, trasforma las conciencias y convierte corazones de pedernal en corazones de carne.
Alma reparadora, toma el Evangelio y vívelo; frecuenta los sacramentos, porque en ellos encontrarás fuentes de gracia y misericordia; deja que Jesús entre en tu corazón y reine en tu vida.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
