80. No puedo guardar silencio ante tanto atropello para con los débiles y los más desamparados

Mi esclavo de amor, Jesús me ha enviado a traerte un mensaje de consolación y esperanza, porque este tiempo de la historia viene marcado por el dolor, la injusticia social; el pecado crece cada día más de manera alarmante, el ateísmo y corrientes anticristianas han desviado de la verdad a un gran número de personas insatisfechas, rebeldes consigo mismas, llenas de vacíos, peleadas con la Iglesia y con el mismo Dios; los pecados de la carne están llevando muchos de mis hijos a la promiscuidad, al adulterio, a una degradación que causa espanto y provoca la justa ira del Señor. Las nuevas leyes que van surgiendo serán el acabose para una humanidad relajada que no gusta del compromiso ni de la exigencia.
No puedo guardar silencio ante tanto atropello para con los débiles y los más desamparados, siempre inclino mi amorosa mirada a favor de los que me invocan con fervor. Soy bondadosa y misericordiosa especialmente para los pecadores, a los más necesitados; ando por el mundo buscando a quien proteger y salvar, extiendo mis manos para ayudar en las miserias y graves necesidades.
En mi Inmaculado Corazón el pobre encuentra hospedaje, el enfermo halla la medicina que lo cura de sus dolencias, el triste encuentra la alegría y el socorro cuando se siente abandonado.
Te invito a permanecer siempre a mi lado; a que seas mi apóstol, mi hijo y mi esclavo de amor; a que me consideres importante en tu vida; a que te propongas a amarme y a invocarme como Madre.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
