75. Te llamo a que tengas paciencia y fortaleza

Hoy quiero abrazarte porque no estás solo, quiero demostrarte con palabras y hechos que te amo.
Este sacrificio que haces de venir a encontrarte
Conmigo se transformará en bendición para ti y tu familia, porque mi amor de Madre no es egoísta ni excluyente, a todos mis hijos los amo por igual.
Alma reparadora, te llamo a que tengas paciencia y fortaleza en el dolor; no te dejes desesperar, ni creer que todo está perdido.
La luz de Dios siempre brillará para ti, la luna y las estrellas desprenderán rayos luminosos que iluminan tu camino; el dolor no puede ser motivo para que dejes de amar al Sagrado Corazón de Jesús; el dolor es una oportunidad maravillosa que te une a su sagrada pasión y purifica tu corazón. El dolor trae consigo un tesoro de gracia.
Entrégame tus sufrimientos morales, espirituales y físicos; Yo como buena Madre le suplicaré a mi Hijo que te ayude y que haga algo por ti.
Aprovecha este momento para adorar y besar las llagas del Crucificado, su sangre preciosa limpiará de cualquier suciedad todo tu ser.
Convéncete de que en el dolor también se vive; Jesús suele probar a los elegidos acrisolándoles en el fuego como oro y plata.
Recibe mi bendición maternal y mi auxilio; no te vas con las manos vacías, tu corazón lo he inflamado de amor y de paz.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
