188. Serán juzgados con una medida de Misericordia, pero también de Justicia
1 de Agosto de 2014. Santuario María de la Consagración, Diócesis de Lurín, Perú

Hijo mío, te estaba esperando; mis brazos están abiertos para ti, acércate y escucha cómo los latidos de mi Sagrado Corazón se han acelerado con tu venida; es que mi amor por ti es más profundo que el océano, más extenso que el firmamento azul; mi amor por ti me ha llevado a perpetuarme en la Hostia Consagrada, por eso el Sagrario es dulce prisión de amor, porque soy el reo descendido del Cielo a la tierra; mi amor por ti ha hecho que haga del Sagrario, antesala del Cielo.
Y en esta noche quiero verter en tu corazón raudal de gracia y de Misericordia, pero te necesito despierto, bien despierto; para eso te he llamado, para que hagas lo mismo que hicieron las vírgenes prudentes: guardaron suficiente reserva de aceite; porque no sabían a qué horas llegaría el esposo, para invitarlas a las bodas del Cordero, Y tú, mantente en vela, únete a la adoración y alabanza de los santos ángeles, porque como apóstol de mi Sagrado Corazón, quiero que seas enteramente fiel a nuestro encuentro de amor.
Las vigilias de reparación a los Sagrados Corazones son una oportunidad más, en tu vida, para que descanses en Mí y Yo descanse en ti, para que saques fuerzas y continúes el camino que debes andar.
FUENTE: DIARIO ESPIRITUAL AÑO 2014 de la Comunidad de Siervos Reparadores
