37. Quiero decirte que siempre estaré contigo

Apóstol de mi Inmaculado Corazón, no dudes en llamarme cuando te sientas angustiado, triste o enfermo; cuando algún problema te abrume o te desespere. Tan solo con que pronuncies mi Nombre vendré a ti a ayudarte en tus necesidades, a hacerte más llevadero tus sufrimientos, a auxiliarte en tus momentos de dificultad o de pruebas fuertes. Quiero decirte que siempre estaré contigo librando tu alma de peligros, motivándote a amar más al Sagrado Corazón de Jesús, a cargar la cruz de cada día con amor. Siempre estaré contigo mostrándote el camino angosto y pedregoso que te lleva al Cielo, alentándote al sacrificio, la penitencia, a que renuncies de lleno a las obras de las tinieblas y acojas las obras de la luz.
Te revestiré de una fuerza sobrenatural para que siempre ganes las batallas contra el demonio, para que no te dejes atemorizar ante sus ataques y resistas siempre la tentación.
Quitaré de tu camino trampas interpuestas por el enemigo, porque busca hacerte daño, quiere desalentarte para que te rindas aun sin haber empezado en la guerra.
Alma reparadora, te concederé todas las gracias para que alcances la salvación y vida eterna, pero debes ser fiel y obediente a las leyes de Dios.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
