33. Te llamo a la santidad

Me siento dichosa de verte de nuevo en este día; tu corazón se llena de la gracia de Dios, porque se obra en ti una transformación muy especial, en tus pensamientos y en tus actitudes, y sientes como mi presencia te envuelve en una ráfaga de luz celestial que ilumina tus sentidos y te ayuda a descubrir tu propio pecado.
Te llamo a la santidad, viviendo cabalmente el Evangelio, amoldando totalmente tu vida a las enseñanzas de Jesús.
La santidad la alcanzas en la medida que renuncies al mundo y día a día ames más a Jesús. La santidad es garantía de salvación y vida eterna, por esta razón, hoy te pido intensificar tu oración, rezar más Rosarios y hacer penitencias, porque debes purificar tu alma, debes de reparar por tus pecados y luchar de manera heroica contra Satanás y sus secuaces, para que nunca más te dejes engañar y desviar del camino.
El Sagrado Corazón de Jesús es extremadamente misericordioso, acércate a Él y acógete a su amnistía de amor; la gracia la alcanzarás si eres fiel a sus principios y perseveras en el camino de santidad al que te he llamado en este día. No seas tan cobarde como para que no te atrevas a dar tus primeros pasos, Yo te llevaré sostenido de mis manos, porque el anhelo de mi Inmaculado Corazón es verte entrar triunfante a la patria celestial.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
