01. Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:
«Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia».
Él le dijo:
«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».
Y les dijo:
«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
Y les propuso una parábola:
«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose:
“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.
Y se dijo:
“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.
Pero Dios le dijo:
“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.
Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».
Palabra del Señor
02. Homilía del día
03. Reflexión personal
Dios me libre de la codicia. Ciertamente en esta vida se nos plantean situaciones familiares similares a lo que nos habla el Evangelio y nos encontramos en una situación de disputa, con más o menos razón, de defensa de nuestros intereses, o eso creemos, que nos separa del entendimiento y en consecuencia entramos en una separación dolorosa familiar. No creo que sea cuestión de renuncia, pero sí, de llegar a un punto común, aún cuando, perdamos algo de lo que intentamos poseer; pues en definitiva, lo único importante en esta vida, es ser rico ante Dios y mantenernos en el amor al hermano.
04. La Hora de María
180. Proponte un cambio radical en tu vida
Ángel mío, has respondido con prontitud a mi llamada, acudiste a nuestro encuentro de amor, sientes una gran necesidad de sentirte amado y protegido por Mí. Lentamente estás perdiendo el encanto y la fascinación por las cosas del mundo, por gracia de Dios sientes rechazo al pecado.
Repara por tus pecados personales y por aquellas desobediencias a los mandamientos de la ley de Dios; Jesús siempre estará dispuesto a darte su perdón divino, son los hombres los que censuran a los demás. Él conoce tus debilidades, Él está disponible a levantarte cuantas veces caigas. Vigila siempre, porque el demonio es muy astuto y en cualquier momento se puede lanzar sobre ti como león hambriento.
Entrégame todas tus miserias, los pecados más recurrentes que hay en ti; Yo le pediré a Jesús que te ayude, que haga de ti un hombre nuevo. De mi parte puedes estar seguro de mi amor y de mi eterna compañía.
Proponte un cambio radical en tu vida, aleja de ti el pecado, trabaja arduamente en alcanzar la virtud; busca espacios de oración, y jamás tomes decisiones precipitadas, llevarías siempre la de perder.
Fuente: La Hora de María, Comunidad de Siervos Reparadores.
05. Bajo tu amparo

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
06. Para meditar
Señor, que el enemigo no me quite la vergüenza para pecar y me la dé para confesarme. Ayúdame Señor, Dios de la Misericordia.
