63. Aprende a resistir a la prueba

Apóstol de mi Inmaculado Corazón, aprende a resistir a la prueba, no te puedes dejar ganar la batalla; el demonio tan solo siembra miedo en tu corazón, es como un perro rabioso que está encadenado y no podrá atacarte si no abres puertas a la tentación, si te mantienes en estado de gracia, si respeta las leyes de Dios y las cumples.
Proponte no dejarte embotar la mente por el demonio con pensamientos inútiles. Desecha de tu corazón todo sentimiento malo, no te puedes perturbar guardando en tu interior rencor; las faltas de perdón son veneno letal que te enferman, te ponen triste, tu rostro se torna lúgubre, sombrío.
Quiero preguntarte si en verdad has perdonado a todos los que te han ofendido; perdonar no es olvidar, perdonar es recordar sin dolor. Si descubres que no has perdonado lo suficiente, pídele a Jesús que te conceda este favor, que te haga humilde para aceptar las limitaciones humanas, que cambie tu corazón de piedra por un corazón de carne.
Toma la decisión de abrir tu corazón al perdón y reconcíliate con tus hermanos; pide por la conversión de tus enemigos y por todas las personas que han querido hacerte algún mal. Alma reparadora quiero limpiar tu corazón y borrar de tus pensamientos los recuerdos tristes, porque te quiero alegre y en paz contigo misma.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
