60. Te llamo a imitar la vida de los santos

Espero que siempre estés atento a la voz de Jesús, Él es el buen Pastor que cuida de sus ovejas. Nada te sucederá si permaneces a su lado, si eres dócil a su Evangelio, si obedeces a las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia, si aceptas las cruces de cada día y vives sometido a su Divina Voluntad.
Camina tras las huellas del Divino Pastor y no te dejes desviar del camino. A su lado tienes una fuente de agua viva que limpiará tu corazón. A su lado tendrás siempre pastos abundantes, la provisión necesaria para que estés robusto y fuerte; te alimentará con flor de harina y calmará tu sed con miel silvestre. A su lado te sentirás protegido de la adversidad o del infortunio. A su lado lo tienes todo y lo puedes todo.
Te llamo a imitar la vida de los santos. Ellos se enamoraron totalmente de Jesús, las cosas del mundo pasaron a ocupar un segundo plano; todo lo que no fuera Dios lo consideraban estiércol o basura. Ellos supieron ser luz; muchas veces predicaban silenciosamente con su testimonio de vida, con su sacrificio y oraciones rescataron muchas almas y convirtieron a grandes pecadores. Ellos aspiraron el aroma de Cristo aun en ambientes de mucha putrefacción. Ellos se mantenían abiertos a la gracia, al soplo del Espíritu Santo.
Mantén las tinajas de tu corazón rebosadas del vino del amor y del perdón, porque si guardas rencor te enfermas, te haces neurótico, pierdes la paz.
Aprende a ser dócil a la acción de Dios, debes ser barro blando en las manos del alfarero, debes estar dispuesto a vivir de acuerdo a su Divina Voluntad.
Alma reparadora ten la certeza de que por medio de mi intercesión el Sagrado Corazón de Jesús se encargará de suplir todas tus necesidades y de aliviar las enfermedades del cuerpo y del alma.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
