50. Te enseño que reparar es retornar al Amor

Alma reparadora, si abres tu corazón a la acción del Espíritu Santo recibirás muchos dones y carismas, si abres tus oídos a mis palabras crecerás en sabiduría divina. Enderezarás tus caminos y podrás habitar en una de las moradas del Cielo.
Te quiero enseñar que reparar es retornar al Amor, declarar el señorío de Jesús en tu vida, aceptarlo como el Rey y Soberano de todo cuanto existe.
Reparar es someter tu voluntad a la voluntad de Dios; es dejar que Él actúe en ti y haga contigo lo que quiera; es restablecer tu amistad con Dios, viviendo en santidad, desterrando de ti el pecado.
Reparar es reordenar tu vida de acuerdo a las enseñanzas de Jesús en su Evangelio, es romper enérgicamente con el mundo, es volver a la luz, es levantarse de las caídas e ir al Amor, Amor que sana las heridas del alma y deja una paz perdurable en el corazón.
Reparar es un exceso de amor al Corazón de Jesús y a mi Inmaculado Corazón ofendidos y lastimados por el pecado, es cortar con las ataduras del vicio y regresar al Libertador del alma. Reparar es enderezar el camino torcido y compensar con bienes todo el mal que se ha hecho; es vaciar el corazón del egoísmo, de la vanagloria, de todas las acciones malas que te separan de Jesús y ensombrecen tu alma.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
