Déjame escribir en tu corazón los tres dulces nombres de Jesús, María y José
LA HORA DE MARÍA
126. Déjame escribir en tu corazón los tres dulces nombres de Jesús, María y José
Apóstol de mi Inmaculado Corazón, si en verdad me amas y quieres ser mi esclavo de amor y llevar vida mariana, ama a Jesús y haz siempre lo que Él te diga. Su Evangelio lo debes de llevar escrito en tu mente y en tu corazón, y nada turbio u oscuro puede haber en ti.
Déjame escribir en tu corazón los tres dulces nombres de Jesús, María y José, y un fenómeno extraordinario se producirá en ti: trabajarás para alcanzar la salvación y vida eterna, tendrás celo apostólico, desde este mismo instante no te quedarás quieto, llevarás la Palabra de Dios a todos los hombres, desearás compartir estas perlas celestiales a los humildes, anhelarás contagiar de tu alegría y de tu gozo a tu familia, a las personas que amas y son importantes para ti. Pensarás antes de actuar, medirás tus actos para no herir el Corazón de Jesús y mi Inmaculado Corazón. Añorarás una de las moradas en el Reino de los cielos, abominarás el pecado en todas sus manifestaciones. Las personas percibirán en ti un perfume sobrenatural que embriaga y eclipsa de amor los sentidos.
Como hijo de María, sal al campo de misión y recluta soldados para mi ejército, porque es urgente derrotar a Satanás, vencerlo con el rezo del Rosario y una devoción perfecta a la Madre de Dios y Madre de todos los hombres.
Como hijo de María te libro de todos los males, te protejo y te defiendo, te auxilio en todas tus necesidades, siempre estaré dispuesta en favorecerte, porque no quiero que sientas hambre o frío; alcanzarás de Dios su Misericordia y su Gracia, cuido cautelosamente todos tus bienes, me compadezco de tus miserias, jamás me canso de rogar por ti.
Alma reparadora, te miro con ojos de clemencia, te responderé con prontitud cuando me llames y te alimentaré de la leche de mi Misericordia.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 3-12
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?».
Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?».
Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio».
Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse».
Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».