Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 45-51
En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó: «Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?».
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió: -«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
Palabra del Señor
133. Esfuérzate en tu superación personal
Apóstol de mi Inmaculado Corazón, avanza por el camino de la reparación y aprende a cargar con el peso de tu cruz, a ofrecer tus sufrimientos como actos de amor al Corazón de Jesús y a mi Inmaculado Corazón. Avanza por el camino de la reparación y no te detengas, tu corazón debe arder en un celo por las cosas de Dios; bebe de la sabiduría divina para que seas santo y tus acciones sean totalmente transformadas a semejanza de Jesús.
Te invito a la reflexión, porque a veces te entretienes y hasta te agitas en cosas que no son tan importantes. ¿Cómo está tu vida espiritual? ¿Qué tanto has crecido en la virtud? ¿Cuáles han sido aquellas barreras que te han impedido avanzar por el camino que te conduce al Cielo?
Te pido que te confrontes ante la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento y te sinceres con el Amor de los amores, y deja que su gracia divina penetre en todo tu ser. Al Señor no le puedes mentir porque Él todo, absolutamente todo lo conoce de ti. Cuéntale de tus tentaciones, de tus momentos difíciles, y pídele su intervención divina.
Como mi hijo y esclavo de amor rechaza de plano las obras de las tinieblas, el pecado no puede convivir contigo, porque es ruina espiritual para las almas.
Como mi hijo y esclavo de amor mantén tus pies firmes en la tierra, pero tu corazón palpitante para Dios, tu mirada fija en los bienes eternos.
Esfuérzate en tu superación personal, tu conversión no puede ser una conversión a medias o imperfecta, debes entregarte libre y decididamente a Jesús, sin pensar en las cosas o en las situaciones a las que debes renunciar. Tu amor por Jesús debe ser sincero, puro e incondicional.
Te digo que siempre estaré intercediendo por ti hasta que te vea en el Cielo, arrodillado ante la presencia de Dios, alabándolo por toda la eternidad; te concederé el don que te mantengas en estado de gracia, que cumplas exactamente con su santa voluntad y obtengas una morada celestial para que lo ames eternamente.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores