He venido a darte algunos consejos

He venido a darte algunos consejos                              121   

Apóstol de mi Inmaculado Corazón, jamás te separes del Sagrado Corazón de Jesús porque tu alma correría el riesgo de perderse por toda la eternidad; serías caudillo de Satanás, te destrozaría y sufrirías consecuencias nefastas por no haber obedecido y vivido los Mandamientos de la ley de Dios.
He venido a darte algunos consejos, porque tu vida debe ir en coherencia con el Evangelio; si amas a Jesús haz siempre lo que Él te diga.
Como mi esclavo de amor, te invito a que vivas una vida mariana en plenitud; acoplándote perfectamente a las Sagradas Escrituras, al Magisterio de la Iglesia y la Tradición.
Una vida mariana arranca de ti vicios, actitudes que son totalmente incompatibles a las enseñanzas del Señor. 
Una vida mariana te lleva a un arrepentimiento sincero de haber contristado y herido el Corazón de mi Divino Hijo, y suscita en ti un gran deseo de oración y de penitencia, una sed insaciable de reparación y de inmolación. 
Una vida mariana te lleva a actuar de manera clara y transparente, despierta en ti aversión y repulsión por el pecado, por una vida doble, porque tristemente algunos que dicen amar y seguir a Jesús son hipócritas, se dejan llevar de la tentación y fácilmente sucumben en el pecado, aparentan piedad, fervor religioso, y su corazón arde en la pasión, en el desenfreno, se dejan llevar por sus bajos instintos.
Y tú, mi esclavo de amor, mantente sujeto a la voluntad de Dios, mantente encadenado a mi Inmaculado Corazón, vigilante y despierto, porque el demonio buscará todos los medios para lanzarse sobre ti y devorarte.
Hoy reza el Rosario como un acto de reparación por tus pecados y los pecados del mundo entero y pide para que las ovejas extraviadas regresen al redil donde se encuentra el Buen Pastor. 
Dichoso el que oye mi voz y corre presuroso buscando mi socorro, le concederé la gracia de salir de sus vicios y volver al camino de la virtud.

Mi oración: 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. 

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores

Evangelio Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,14-20): En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: «Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.» Jesús contestó: «¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.» Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?» Les contestó: «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.»  

Palabra del Señor  












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Fuente: Comunidad Siervos Reparadores - www.siervosreparadores.es

Diario Espiritual año 2013

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Fuente: Comunidad Siervos Reparadores - www.siervosreparadores.es