Esta Hora de María es una hora de Gracia




92. Esta Hora de María es una hora de Gracia

Apóstol de mi Inmaculado Corazón, levántate y ponte a trabajar, eres operario de la viña del Señor y la pereza no puede ir contigo. La vida fácil y cómoda es interferencia a la acción de Dios, entrarías en relajación y te harías insensible a las necesidades ajenas.
Apóstol de mi Inmaculado Corazón, reza el Rosario y ofrécelo por tu conversión y la conversión de todos los pecadores; Satanás no puede ganar la batalla, debe ser aniquilado y totalmente destruido; ayúdame a derrotarlo a través de la Hora de María y reúnete en oración para que puedas ver cómo Jesús realiza proezas en todos aquellos que se han dejado seducir y enamorar por mis palabras, en todos aquellos que tienen ansias de salvación y de vida eterna.
Esta Hora de María es una hora de gracia; el Cielo se junta con la tierra y las familias que respondan a esta, mi llamada de amor, serán faros de luz para un mundo cubierto por densas tinieblas de oscuridad.
La Hora de María te adelanta en tu caminar, porque cada vez te acercará más al Paraíso celestial. Alma reparadora, este es el momento para que me entregues tus congojas y todas las situaciones que te inquietan y no te dejan ser feliz. Este es el momento para que abras tu corazón a mis palabras y sueltes tus preocupaciones. Este es el momento para que tu corazón vuelva a adquirir la paz y la confianza en el Señor.

Mi oración: 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. 

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores     

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Palabra del Señor












Archivo de La Hora de María

Más recursos y enlaces de interés

EN LOS DOS CORAZONES

Desaférrate de ti mismo

01. Evangelio del día "¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?" Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10 En ...

Madre Teresa de Calcuta

Yo soy un pequeño alambre. La potencia es Dios

Santísimo Rosario

Buscar este blog

LA HORA DE MARÍA

LA HORA DE MARÍA
Fuente: Comunidad Siervos Reparadores - www.siervosreparadores.es

Diario Espiritual año 2013

Diario Espiritual año 2013
Fuente: Comunidad Siervos Reparadores - www.siervosreparadores.es