Proponte cambiar de vida y lleva contigo un maletín cargado de esperanza
110. Proponte cambiar de vida y lleva contigo un maletín cargado de esperanza
Alma reparadora, gózate de la presencia de Jesús, porque donde está Él, estoy Yo, y donde estoy Yo, está Él; y Jesús siempre escucha mis súplicas, las súplicas de todos los devotos que se acogen a mi intercesión. Él siempre está dispuesto a favorecerlos, a extender su mano y a levantarlos si por desgracia caen.
Jesús te bendice grandemente, debes de creer plenamente en su poder.
Recréate con el Amor de los amores y háblale sin ningún temor; no le ocultes tus sentimientos y emociones; dile que necesitas de Él, así como el pez necesita del agua para sobrevivir. Dile que acreciente en ti la virtud, porque a veces flaqueas y sientes que estás a punto de caer y no quieres volver a tu pasado; pasado que ha sido totalmente perdonado por Dios.
Repara y ofrece al Corazón de Jesús un acto de amor que te obligue a someter libremente tu voluntad a su voluntad, a acogerte al raudal de su infinita Misericordia.
Repara, debes saldar tu cuenta, debes estar en paz y salvo con el Señor. Tus días están contados ante los ojos de Dios y no sabes en qué momento serás llamada.
Proponte cambiar de vida y lleva contigo un maletín cargado de esperanza; porque mientras respires tendrás la posibilidad de salvación, de vivir eternamente en el gozo de la presencia de Dios.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 31-35
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas». Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta». Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».