La Hora de María arranca de tu corazón lo efímero, lo que no trasciende, lo que no deja huella

107. La Hora de María arranca de tu corazón lo efímero, lo que no trasciende, lo que no deja huella

Hijo mío, vacía tu mente y tu corazón y llénate del Amor de Dios; sacúdete de tu sueño letárgico y emprende el camino de la salvación y la vida eterna, el Cielo ha de ser tu único fin, el ideal que pretendes alcanzar.
La Hora de María prepara a la humanidad al triunfo de mi Inmaculado Corazón; por esta razón te llamo, apóstol de mi amor, a desgastar tu vida y tus energías en su propagación. La Hora de María es una hora de gracia y de bonanza espiritual, es un canal directo que te comunica con Jesús y por ende Conmigo, ya que el Sagrado Corazón de mi Hijo y mi Inmaculado Corazón permanecen unidos.
La Hora de María es una hora en la que podrás recibir muchas bendiciones, pero si tienes fe, si confías en el poder del Señor. La Hora de María es una hora de reparación a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, traspasados de dolor por todos los pecados del mundo.
La Hora de María es una hora de crecimiento espiritual en la que instruyo, aconsejo y señalo el camino que se debe recorrer. La Hora de María arranca de tu corazón lo efí-mero, lo que no trasciende, lo que no deja huella.
Ya que has respondido a mi llamada de amor, repara por todos los hijos ingratos que han cambiado al Amor por el amor del mundo, por un placer momentáneo; Jesús los espera con sus brazos abiertos para purificar sus corazones con su sangre preciosa y retornarlos al verdadero y único Amor.

Mi oración: 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. 

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores  

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor














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Fuente: Comunidad Siervos Reparadores - www.siervosreparadores.es

Diario Espiritual año 2013

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Fuente: Comunidad Siervos Reparadores - www.siervosreparadores.es