LA HORA DE MARÍA
EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 18-22
Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó:
"¿Quién dice la gente que soy Yo?"
Ellos contestaron:
"Unos, que Juan Bautista; otros, que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas".
Él les preguntó:
" Y vosotros, ¿ quién decís que soy Yo?".
Pedro respondió:
"El Mesías de Dios".
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie, porque decía:
"El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día".
Palabra del Señor
160. Acércate a Mí y deja que te hable y te consuele a través de la Hora de María
Apóstol de mi Inmaculado Corazón, cuando te sientas triste, acércate a Mí y deja que te hable y te consuele a través de la Hora de María. El cansancio, el desánimo, la enfermedad, las contradicciones o las persecuciones, no pueden ser motivo para que dejes de amar a Jesús, antes te deben impulsar a desgastar tu vida en las cosas de Dios y a derrotar al demonio a través de la oración y del sacrificio; no te puedes dejar amedrentar ni atemorizar por él.Ármate de valor y muéstrate al mundo como un verdadero hijo de María. Propaga esta devoción que hará mucho bien a las almas; reza el Rosario y aspira vivir eternamente unido a Jesús. Él es tu único camino de salvación. Él es la esperanza que te lleva a permanecer unido a la cruz. Olvídate del tiempo y del espacio, y deja que mis palabras empapen tu corazón de santidad y de virtud. Abre tus oídos y escucha el canto melodioso de los santos ángeles, la armonía perfecta de las cítaras y de las arpas.Reconócete, ante la presencia de Dios, como el más grande pecador, y suplícale su Amor y su Misericordia; verás cómo en un instante sanará las llagas purulentas de tu alma.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores.
Apóstol de mi Inmaculado Corazón, cuando te sientas triste, acércate a Mí y deja que te hable y te consuele a través de la Hora de María.
El cansancio, el desánimo, la enfermedad, las contradicciones o las persecuciones, no pueden ser motivo para que dejes de amar a Jesús, antes te deben impulsar a desgastar tu vida en las cosas de Dios y a derrotar al demonio a través de la oración y del sacrificio; no te puedes dejar amedrentar ni atemorizar por él.
Ármate de valor y muéstrate al mundo como un verdadero hijo de María.
Propaga esta devoción que hará mucho bien a las almas; reza el Rosario y aspira vivir eternamente unido a Jesús.
Él es tu único camino de salvación.
Él es la esperanza que te lleva a permanecer unido a la cruz. Olvídate del tiempo y del espacio, y deja que mis palabras empapen tu corazón de santidad y de virtud.
Abre tus oídos y escucha el canto melodioso de los santos ángeles, la armonía perfecta de las cítaras y de las arpas.
Reconócete, ante la presencia de Dios, como el más grande pecador, y suplícale su Amor y su Misericordia; verás cómo en un instante sanará las llagas purulentas de tu alma.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores.



