LA HORA DE MARÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
"Sígueme".
Él se levantó y lo siguió.
Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
"¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?".
Jesús lo oyó y dijo:
"No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "Misericordia quiero y no sacrificio" : que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores".
Palabra del Señor
156. Pide para que todos los sacerdotes y religiosos sean santos
Apóstol de mi Inmaculado Corazón, ama a Jesús, pero demuéstrale con hechos tu verdadero amor.
Espero que la Hora de María esté produciendo en ti un cambio importante en tu vida. Tus pensamientos y tus actitudes deben ser totalmente distintos de las demás personas que aún están inmersas en el mundo y se hayan esclavas del pecado.
Como alma reparadora estás llamada a permanecer en el Monte Calvario consolando y reparando el Corazón de mi Divino Hijo. Él sufre de manera especial por los pecados de los sacerdotes y religiosos del mundo entero; agoniza, espera recibir de ti consuelo en su sufrimiento.
Haz sacrificios y penitencias, y abraza la cruz.
Adora la sangre preciosa del Mártir del Gólgota e imita al Divino Reparador; ofrece hasta tu propia vida por la salvación de las almas. Jesús todo lo espera de ti, pero no te puedes dejar vencer por las incomprensiones o por los tropiezos que encuentres en tu camino; quizás muchos no te entienden y llegan hasta murmurar de ti. Confórtate de que Yo te amo, de que eres locura para el Sagrado Corazón de Jesús.
La parte mundana que ha habido en ti lentamente se ha ido extinguiendo. Debes ser muy espiritual, debes llevar una vida profunda de oración, y para que tu reparación sea perfecta ayuda a los necesitados, no te quedes quieta. Eres alma reparadora y ardes en un gran deseo de que todos los pecadores se conviertan y vuelvan a Dios.
Pide para que todos los sacerdotes y religiosos sean santos, pasen largas horas en adoración eucarística y sean practicantes de la virtud.
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores.



