Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 46-50
En aquel tiempo, se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante.
Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño y lo puso a su lado y les dijo:
"El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a Mí; y el que me acoge a Mí, acoge al que que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante".
Entonces Juan tomó la palabra y dijo:
"Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros".
Jesús le respondió:
"No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro".
Palabra del Señor
A veces, el exceso de celo me puede llevar a la vanagloria y en consecuencia a la crítica (según mi parecer con todo derecho) hacia el hermano; y no, realmente, estoy "viendo la paja del ojo ajeno y no, la viga del mío"; y es que me falta humildad, de saberme igualmente débil pecador (siervo inútil) y de pedir al Señor, nuestro Dios, por él, para ser yo, vía de comunión, pero no de solución, pues ésta solo viene de la Gracia de Dios. Mi humildad, debe ser como "la de un niño" que espera siempre de su Papá que sea Él el que con su Providencia dé Luz a nuestra vida.
Hijo mío, sé que en tu corazón hay un gran anhelo de santidad y luchas contra el pecado.
Caes tan fácilmente, te equivocas con mucha frecuencia, te cuesta dominar tu carácter, porque eres rebelde, te dejas llevar por tu propio parecer, y se te dificulta aceptar la corrección y la crítica constructiva.
Esfuérzate en superar tus debilidades, en imitar al Santo de los santos, en conservar siempre la paz en tu corazón, en no dejarte perturbar por ninguna circunstancia.
Eres hijo de María, eres mi esclavo de amor; llevas sobre tus hombros el yugo suave de la cruz.
Acepta que aún eres imperfecto, pero haz el firme propósito de ser cada día mejor.
Aprende a valorar tus amistades y perdona a aquellos que se han aprovechado de tu bondad y han jugado contigo.
Como alma reparadora, en tu corazón no puedes albergar el rencor, debes estar abierta siempre al diálogo y a la reconciliación.
En este momento pídeme que dulcifique y pacifique tu mal temperamento para que te ganes la simpatía de los demás.
Descansa en mi Inmaculado Corazón y ten la plena certeza de que tu oración no ha sido en vano; pronto verás la realización de tus proyectos y de tus sueños, pronto suplirás tus necesidades materiales y espirituales, porque el Sagrado Corazón de Jesús es extremadamente misericordioso con todos aquellos que lo invocan y lo aman.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores.



